Alejandro Goguet: De Jalisco al Antagonista de Televisa

Hay sueños que nacen en pueblos tan pequeños que parecen imposibles. Alejandro Goguet creció en La Chona, Encarnación de Díaz, Jalisco, un lugar donde no había clases de actuación, ni oportunidades, ni manera alguna de convertirse en actor. Pero era su máximo sueño, algo ya se estaba gestando en su interior. Un fuego que ni la distancia, ni la pandemia, ni el rechazo lograrían apagar.

A sus 22 años, Alejandro no solo logró ese sueño: lo multiplicó. Es actor graduado del CEA de Televisa, creador de contenido con millones de seguidores en TikTok, Instagram y YouTube, y ahora protagonista como antagonista juvenil en «Corazón de Oro», la nueva telenovela de Pedro Ortiz de Pinedo que se estrena el 2 de marzo por Las Estrellas, compartiendo créditos con Mayrin Villanueva, Gabriel Soto, Gala Montes y Cynthia Klitbo.

Alejandro Goguet: De Jalisco al Antagonista de Televisa - entrevista por Revista MAV
Créditos: Alejandro Goguet

Hoy ya no elige. Hace ambas. Se desvela editando videos después de grabar 12 horas en el set, escribe sus propias series como «Tan Linda» y «Tan Linda 2», sube contenido a múltiples plataformas, va al gimnasio, estudia sus personajes en las noches con música y calefacción, y construye universos emocionales tan reales.


De Jalisco a Aguascalientes: Los Primeros Sueños

MAV: Cuéntanos un poco sobre ti y cómo comenzó todo.

ALEJANDRO GOGUET: Nací en Guadalajara, Jalisco, y crecí en Encarnación de Díaz, La Chona. Soy actor y creador de contenido. Empecé a hacer contenido hace cinco o seis años, durante la pandemia.

Desde niño quise actuar, pero en La Chona no había clases ni opciones para hacerlo. Durante un tiempo pensé que tendría que estudiar otra cosa, como arquitectura o gastronomía. Incluso llegué a decir en la primaria que estudiaba actuación, aunque no fuera verdad, porque era algo que me emocionaba muchísimo.

Siempre busqué estar cerca del arte: estuve en danza folclórica, pintura, dibujo y aprendí a tocar guitarra, flauta y violín. Aprovechaba cualquier actividad artística que encontrara.

En secundaria me mudé a Aguascalientes y ahí todo cambió. La primera semana busqué clases de actuación. Le dije a mi mamá que ahora sí quería intentarlo en serio. Más adelante entré a la preparatoria con carrera técnica en teatro musical y ahí comenzó mi formación formal como actor.

MAV: ¿Y cómo fue ese proceso de formarte en teatro musical?

ALEJANDRO: Fueron tres años. Una compañera de la escuela tenía una compañía de teatro y durante la preparatoria trabajé en varias obras de teatro musical. Interpreté a Aladdin en Aladdin, fui el Pino en Qué Plantón y el príncipe en Cenicienta. También hice teatro no musical.

Antes de entrar a la escuela, quedé en una película para Amazon llamada La Productora de mi Vida. Fue mi primer casting y pensé que no iba a quedarme; había muchísimos niños buscando el mismo papel. Salí convencido de que lo había hecho mal porque no logré llorar en la audición.

El estrés fue tanto que desarrollé dermatitis severa: se me cayeron las pestañas y las cejas, la piel de las manos se me lastimó mucho y tuve problemas en el cuero cabelludo. Cuando me avisaron que me había quedado, estaba en pleno brote; incluso llevé guantes a la primera lectura.

Después de ese proyecto, mi familia entendió que esto podía ir en serio y decidió apoyarme más. Fue entonces cuando entré formalmente a estudiar actuación.

Alejandro Goguet: De Jalisco al Antagonista de Televisa - Entrevista por Revista MAV
Créditos: Alejandro Goguet

El Salto a Ciudad de México: Miedo y Determinación

MAV: ¿Cómo fue la decisión de mudarte a la Ciudad de México siendo tan joven?

ALEJANDRO: Le dije a mi mamá que quería dejar la prepa para irme a estudiar a la Ciudad de México. Veía a mis maestros, que son grandes actores, y sentía que en Aguascalientes no había muchas posibilidades de hacer carrera. Le decía que ya tenía la película y que podía usarla como carta de presentación.

Ella me respondió que estaba bien, pero que primero debía terminar la preparatoria. Mientras tanto, empecé a hacer castings de comerciales a distancia y varios se fueron dando.

Dos meses después de graduarme me mudé a la Ciudad de México. Busqué el departamento, conseguí roomie y me lancé. Fue un proceso caótico y con mucho miedo. Siempre escuchas que la ciudad es complicada, que hay que tener cuidado, y yo llegué con esa idea muy presente. Tenía 17 años. Lloré el primer día, y mi mamá también; despedirnos fue difícil.

Al llegar, empecé a buscar agencias y castings, tratando de entender cómo funcionaba todo, porque no sabía nada. Una prima actriz me ayudó mucho: me explicó el proceso y me llevó a distintos lugares para que entendiera cómo moverme y cómo acceder a audiciones. Fue aprender desde cero.

Los Primeros Trabajos: Comerciales y Televisa

MAV: ¿Cuáles fueron tus primeros proyectos en la Ciudad de México?

ALEJANDRO: A los 17 quedé en el casting de un proyecto basado en una trilogía de libros que después se convertiría en serie. El primer libro se llamó Esta, No Soy Yo. La historia era sobre gemelos y todos estaban ilustrados con mi cara. Hicimos promoción y presentaciones porque la idea era que creciera a serie, pero finalmente solo se publicó el primer libro.

Después vinieron muchos comerciales, para marcas como Tinder y Coppel. Con eso me mantenía y ya podía decirle a mi mamá que no necesitaba tanto apoyo.

Me cambié de departamento dos veces porque no tuve buenas experiencias con mis roomies. Finalmente me mudé a la Condesa, donde conocí a quien hoy es mi mejor amigo.

También entré al programa de comedia Más Noche, junto a Violeta Isfel. Empecé haciendo sketches con artistas invitados y fue mi primer acercamiento formal a la televisión.

La Pandemia: El Colapso y el Renacer en Yosemite

MAV: ¿Cómo te impactó la pandemia?

ALEJANDRO: Llegó la pandemia y todo se detuvo. Recortaron a la mitad del elenco de Más Noche y solo se quedaron Violeta Isfel y Jaitovic. El resto salimos del proyecto. De un día para otro dejaron de existir los castings.

Antes hacía dos o tres audiciones diarias; de pronto no había nada. Pasé por un momento difícil, me sentía perdido, sin trabajo y sin saber qué hacer.

Mi familia me decía que regresara, pero yo lo veía como un fracaso. Aun así, volví un par de meses a Aguascalientes. Después le dije a mi mamá que necesitaba irme lejos, a un lugar donde pudiera estar tranquilo. Busqué un parque nacional y terminé mudándome cinco meses al Parque Nacional Yosemite, en California. Renté una habitación dentro del parque y me fui a vivir ahí, rodeado de bosque.

El Nacimiento del Creador de Contenido

MAV: ¿Cómo fue esa experiencia en Yosemite y cómo empezaste con el contenido?

ALEJANDRO: Ahí me reencontré un poco conmigo mismo, pero también tenía demasiado tiempo libre y muchas ganas de actuar. Cuando eres creativo, necesitas sacar lo que traes dentro, aunque sea en algo pequeño. Antes, al menos los comerciales me daban la sensación de estar haciendo algo. Ahora no tenía nada.

Estaba muy solo. Era difícil hacer amigos porque la mayoría de las personas visitaban el Parque Nacional Yosemite solo un par de días y se iban. Entonces me pregunté qué podía hacer y empecé a grabar sketches para liberar esa necesidad creativa. Hacía historias de terror, situaciones personales, cosas inspiradas en mi familia o en lo que veía en internet.

Publicaba constantemente, casi todos los días. Tenía tiempo de sobra y lo convertí en ideas. Poco a poco empezó a funcionar y a crecer. En ese momento se abrió la convocatoria para el casting del CEA, y decidí intentarlo.

El CEA: Entre el Rechazo y la Oportunidad

MAV: ¿Cómo fue la decisión de entrar al CEA?

ALEJANDRO: Durante mucho tiempo pensé que no haría el casting para el CEA, porque en mi entorno escuchaba opiniones divididas. Había quienes cuestionaban su enfoque, y eso me generaba dudas. Sin embargo, decidí formarme mi propia opinión y hacer la audición.

Todavía era pandemia y las clases comenzaron de manera digital. Regresé de California a Aguascalientes y ahí cursé los primeros semestres. Más adelante volví a la Ciudad de México para continuar de forma presencial y completar los tres años de formación.

Al mismo tiempo seguía creando contenido. Escribí y produje una serie para internet llamada Tan Linda, que tuvo muy buena respuesta. Más personas empezaron a ubicarme y comenzaron a llegar campañas y colaboraciones.

MAV: ¿Cómo fue equilibrar el CEA con la creación de contenido?

ALEJANDRO: El CEA es una formación muy demandante. Las jornadas eran largas, de 8 de la mañana a 8 de la noche, y a veces se extendían más. Es un proceso que requiere enfoque total, por lo que es complicado asumir otros proyectos al mismo tiempo.

Yo intentaba equilibrarlo grabando contenido por las noches. Saqué Tan Linda y después Tan Linda 2, y seguía publicando videos, pero llegó un punto en el que el tiempo no me alcanzaba. Dormía poco y vivía acelerado tratando de cumplir con todo.

Entonces tomé la decisión de bajar el ritmo en redes para concentrarme en mi formación como actor. Empecé a publicar con menos frecuencia y me enfoqué en aprovechar al máximo esos tres años, que fueron una etapa muy valiosa para mí.

Grabé un capítulo de una serie para ViX, en tiempos muy específicos. La escuela es estricta con las reglas, pero eso también forma parte de la disciplina que exige la preparación profesional.

MAV: ¿Qué te dejó el CEA finalmente?

ALEJANDRO: El CEA fue una gran etapa en mi vida. Hicimos seis obras de teatro y tuve maestros increíbles. Lo disfruté mucho y crecí bastante.

Al terminar, quedé en una campaña que fue muy especial para mí. Grabamos una serie promocional en Londres y en Brasil para Warner Bros., el proyecto se llamó Misterio a Bordo.

Antes de hacerlo hablé con el director de la escuela para avisarle. Pensé que sería complicado, pero me apoyó y me dijo que fuera a hacerlo. Fue un momento importante.

Me gradué hace un año. Después de eso retomé con fuerza las redes sociales y empecé a moverme otra vez en castings y nuevos proyectos.

De Personajes Secundarios a Antagonista: El Ascenso

MAV: ¿Cómo ha sido tu trayectoria post-CEA?

ALEJANDRO: Actualmente estoy grabando la cuarta. La primera fue Regalo de Amor, a la que llegué por recomendación de un maestro. Después hice Los Hilos del Pasado, producción de José Alberto Castro, y más adelante Hermanas, Un Amor Compartido. En esos proyectos participé en historias más cortas, de 15 o 20 capítulos, no como personaje fijo durante toda la trama.

También grabé un episodio de La Rosa de Guadalupe, que tuvo muy buena respuesta. Además, grabé dos micronovelas en formato vertical para ViX, que fue una experiencia distinta e interesante.

En paralelo, empecé a expandir mi contenido a YouTube e Instagram, porque antes lo tenía concentrado en TikTok. Al principio me daba cierta reserva mezclar tanto las redes con la actuación, pero entendí que ambas cosas pueden convivir.

Ahora estoy grabando Corazón de Oro, producción de Pedro Ortiz de Pinedo. Interpreto a Juan, el antagonista juvenil, y es la primera vez que tengo un personaje que atraviesa toda la historia. Se estrena el 2 de marzo a las 6:30 p.m. por Las Estrellas.

Ha sido un proceso muy especial. Compartir escena con actores como Mayrín Villanueva, Gabriel Soto, Gala Montes y Cynthia Klitbo es un aprendizaje constante. Es un proyecto que estoy disfrutando muchísimo.

El Equilibrio Imposible: 48 Horas en 24

MAV: ¿Cómo le haces para equilibrar la creación de contenido y la actuación en tu día a día?

ALEJANDRO: Sí es todo un tema. He tenido que sentarme conmigo mismo y organizar mi vida porque no es fácil. Ahorita, sobre todo porque estoy grabando, los llamados son de 8 de la mañana a 9 de la noche, así que hacer contenido se vuelve complicado.

Intento encontrar equilibrio, aunque a veces siento que no existe del todo porque me exijo mucho. Si llego a las 9 a mi casa, puedo grabar hasta la 1 o 2 de la mañana. Después estudio, edito en mis tiempos libres en el set o cuando regreso. Es un ritmo intenso.

Veo poco a mis amigos, porque hacer planes con anticipación casi siempre es difícil.

Hay días en los que estoy muy cansado, pero no quiero parar. Me encanta actuar, pero también disfruto muchísimo escribir y crear historias. Hago muchos videos inspirados en clichés de películas y series que veía de chico, como iCarly, Big Time Rush, Victorious, Atrévete a Soñar, Mis XV o Soy Luna. Recrear esos mundos, aunque sea con pantalla verde y desde la comedia, me da mucha satisfacción.

Crear me da energía. Aunque me duerma tarde, me voy a la cama con la sensación de haber hecho algo que me emociona. Luego viene el gimnasio, que también es importante para mantenerme bien. Es cuestión de disciplina y de seguir ajustando el ritmo.

El Proceso Creativo: Visualizaciones y Noches de Calefacción

MAV: ¿Cómo preparas tus personajes?

ALEJANDRO: Depende mucho del proyecto. Para redes sociales es más espontáneo. Escribo el guion, armo los looks, uso pelucas y defino rápidamente quién es cada personaje: el chistoso, la seria, la villana, el bueno. Es un proceso más ágil y juego con eso.

En la novela es distinto. Empiezo por lo básico: el nombre completo, su historia, de dónde viene. A veces el libreto solo dice “Juan”, pero yo necesito saber más. Si no está escrito, lo construyo. Le invento un contexto, una familia, una historia.

Luego leo todos los capítulos y observo qué dicen los demás personajes sobre él, cómo se relaciona, qué quiere, qué lo mueve. Cuando entiendo su mundo —su posición social, sus vínculos, sus conflictos— empiezo a justificar cada acción.

Por ejemplo, si mi personaje dice que le gusta Miranda, me pregunto por qué. ¿Qué busca realmente? Si en una escena la besa y después sonríe a sus espaldas, esa sonrisa tiene una intención. Nada puede ser gratuito.

Cuando ya tengo todo eso claro, empiezo a fluir más. Trabajo mucho solo, sobre todo en la noche. Es mi momento favorito: pongo música, escribo, pienso, medito sobre el personaje. Trato de respetar ese espacio creativo. A veces grabo, pero casi nunca edito en la noche porque requiere otro tipo de energía.

Intento grabar varios videos con anticipación para tener margen. Esa organización me permite estar más concentrado cuando estoy en el set y ya no tener que pensar tanto, sino simplemente vivir al personaje.

MAV: ¿Cómo fue preparar específicamente a Juan, tu personaje antagónico?

ALEJANDRO: A mí no me gusta que algo solo “se vea” enamorado de forma técnica. No quiero que parezca, quiero sentirlo. Me gusta actuar porque me gusta sentir lo que siente el personaje. Eso es lo que me emociona.

Al principio pensaba: “No estoy sintiendo nada por ella, es mi amiga, me da risa”. Claro que puedo aparentar estar enamorado, hacer gestos, miradas, picardías… pero yo quería sentir algo real por Miranda.

Entonces empezaba a hacer visualizaciones. En las clases de actuación trabajamos mucho con eso: recorridos guiados para entrar en la ficción y vivirla emocionalmente. A veces me pongo frente al espejo, a veces me siento solo en mi cuarto. Me ayuda verme e imaginar que estoy viendo a otra persona.

Con Miranda construí nuestra relación en mi habitación. Empecé a preguntarme: “¿Por qué te gustan sus manos? ¿Por qué te vuelve loco? ¿Qué es lo que te atrapa tanto?”. Porque mi personaje está enamorado de ella del capítulo 1 al 80. Vive luchando por su amor, haciendo incluso maldades para quedarse con ella.

Es mucho trabajo interno: escribir, imaginar, dialogar contigo mismo y también trabajar en equipo. Pero al final logras algo auténtico. Llegas al set y ya no tienes que pensar en todo ese proceso. La veo y ya no es mi amiga: es Miranda.

Y si algo le pasa, me duele. Si alguien la lastima, me enojo. Porque sé lo que he construido con ella, lo que significa para mi personaje. Y entonces la emoción ya no es técnica… es real.

La Primera Vez Como Villano: Diversión Pura

MAV: ¿Es la primera vez que interpretas un personaje antagónico?

ALEJANDRO: Sí, casi siempre me toca hacer el bueno. Por ejemplo, en La Productora de Mi Vida interpreté a un niño que soñaba con ser director de cine y tenía cáncer en los pulmones. Era un personaje muy noble, con una familia súper echada para adelante que lo apoyaba a cumplir su sueño. Era una historia muy emotiva.

En otros proyectos también me ha tocado mucho el novio buena onda, cariñoso, el que apoya, el que ama bien. Siempre he estado en esa línea.

Nunca me había tocado hacer un personaje más oscuro, con otras intenciones. Ni siquiera en teatro había tenido algo así. Siempre soy el bueno.

Y ahorita es la primera vez que hago algo distinto… y me estoy divirtiendo muchísimo.

La Inspiración

MAV: ¿De dónde sacas tu inspiración para crear?

ALEJANDRO: Hace como seis meses cambió algo en mí. Antes no me gustaba ver televisión ni películas. No sé por qué, pero las evitaba. En el CEA siempre nos decían: “Tienes que ver una obra de teatro a la semana”, y eso sí lo hacía. Pero televisión… como que no quería.

Hace seis meses me cuestioné: “¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué no estoy viendo lo que está pasando allá afuera?”. Si quiero crecer como actor, necesito ver qué están haciendo los demás y qué es lo que está funcionando tan bien.

Desde entonces, cada que puedo veo un episodio de algo, me echo una película que escuché que está buena o las que están nominadas a premios. Me pregunto: “¿Por qué estará nominada? ¿Qué tiene de especial?”. Últimamente he estado mucho en ese mood de análisis e inspiración.

Para mis videos, por ejemplo, veo dos capítulos de iCarly y uno de Buena Suerte Charlie. Eso me despierta esta comedia tan específica que tenían esas series. A veces las pongo mientras me baño, me arreglo o voy en el camino; las dejo de fondo y voy absorbiendo todo.

También fui a ver Hamnet hace poco… y wow. Me movió cosas muy profundas. Salí pensando: “Sí, tienes que ver estas historias que te sacuden, que te conectan con algo más grande”.

Vi esa película y fue como recordar exactamente por qué quiero ser actor.

«Corazón de Oro»: Una Novela Que No Es Para Nada Tranquila

MAV: Cuéntanos qué vamos a encontrar en «Corazón de Oro».

ALEJANDRO: Es una muy buena historia. Desde que la leí me atrapó por completo. Y no lo digo por estar dentro del proyecto, de verdad me muero de ganas de verla ya terminada porque está muy bien escrita.

Hay amor, sí, pero también amor prohibido. Lo que realmente la hace distinta son los villanos y la lucha de intereses. La historia gira en torno a la familia Arango Nova, dueños de un vino famosísimo, multimillonarios. Todo detona cuando muere el patriarca… pero no fue una muerte cualquiera: alguien lo asesinó. Entonces comienza la pelea por el poder y por la herencia. ¿Quién fue? ¿Quién se queda con todo?

Luz, interpretada por Mayrín Villanueva, forma parte de la servidumbre, pero poco a poco empieza a descubrir secretos muy fuertes. Incluso recibe parte de la herencia, lo que cambia completamente el juego.

El mundo universitario, donde entra mi personaje y el elenco juvenil, es especialmente intenso. No es la típica historia ligera de “ay, la universidad”. Es una crítica social muy directa a cómo vivimos los jóvenes hoy en día. Tiene muchísimo que ver con lo que pasa en redes sociales, pero llevado a la vida real.

Hay bullying, cancelaciones, señalamientos constantes, egos chocando todo el tiempo. Se tocan temas muy fuertes: violencia, secuestros, abuso, el papel de la mujer, sororidad, empoderamiento femenino. Es un universo denso, como lo es la realidad.

Y aunque al final hay un mensaje esperanzador, nadie es completamente “el bueno perfecto”. Incluso los personajes nobles están rotos por dentro. Lo hablábamos con Miranda: ¿cuándo es realmente feliz su personaje? Siempre está enfrentando algo. Si no es traición, es dolor; si no es dolor, es una lucha más.

No es una novela tranquila para ver solo romance. Hay drama en cada capítulo, enemigos constantes y conflictos que no te dejan respirar. Está muy bien construida y, por el gran elenco y la fuerza de la historia, estoy seguro de que va a ser todo un éxito.

Sueños de Escritor y Productor

MAV: ¿Has pensado en escribir guiones profesionalmente?

ALEJANDRO: Me gustaría muchísimo llegar a producir mis propias historias. Poder tener el dinero y la estructura suficiente para levantar mis propios proyectos. Creo que es el sueño de muchos actores: no solo interpretar personajes, sino crear los mundos donde esos personajes viven.

Ahorita ya estoy dando pequeños pasos hacia eso. Te conté de Tan Linda, pero después escribí otra serie… y ya la grabé. La hice yo solo. Todavía no he logrado editarla, pero ya existe. Es una historia de porristas y baile, porque el teatro musical me encanta: bailar, cantar, todo eso me apasiona. Estudié ballet, jazz, varios estilos. Siempre he querido hacer algo que combine actuación con baile.

Un día dije: “Si nadie lo está haciendo, lo hago yo”. Y me hice mi propia serie de baile. Es pantalla verde, son varios episodios y es un proyecto grande para una sola persona, pero me emociona muchísimo.

Escribir es algo que disfruto desde niño. De chiquito escribía libros en Wattpad. Tengo uno de terror, uno de romance… siempre he tenido esa necesidad de contar historias.

Actuar me apasiona, pero crear desde cero, imaginar un universo y verlo tomar forma… eso también me llena muchísimo.

Consejo Final: No Tengas Miedo

MAV: ¿Qué consejo le darías a quienes quieren dedicarse a lo mismo que tú?

ALEJANDRO: Que no tengan miedo. Claro que falta muchísimo camino por recorrer. Siempre va a haber más metas, más retos, más obstáculos. Pero lo más importante es no tener miedo. Porque cuando decides seguir este sueño, el miedo aparece por todos lados.

Existe un mal concepto sobre las artes, sobre todo en México: “Sí, pero ¿de qué vas a vivir?”. Y sí, a veces es complicado. No voy a mentir. Pero se necesita perseverancia… y también un poquito de necedad. Esa voz interna que dice: “No, yo quiero hacer esto”, aunque afuera te digan “mejor estudia otra cosa”, “mejor busca algo más seguro”.

Si de verdad te apasiona, vas a encontrar la forma. Cuando te digan “no se puede”, piensa: “Ok, ¿cómo sí se puede?”. Es no dejar de buscar caminos. No escuchar a quien te quiere frenar por miedo propio. Escuchar tu intuición.

Si lo sientes en el pecho, si te emociona, si te quita el sueño de la emoción y no de la angustia… hazlo. Échale todas las ganas del mundo. Que nada te detenga.

Y si necesitas trabajar de mesero mientras construyes tu sueño, hazlo. Si tienes que tocar puertas mil veces, tócalas. Pero no sueltes eso que sabes que es para ti.

Yo creo firmemente que sí se puede. Solo hay que seguir, ser constantes, ser valientes y tirarse para adelante con todo.

Alejandro Goguet es la prueba viviente de que los sueños no conocen geografías ni limitaciones. De un pueblito de Jalisco a protagonizar en Televisa, de grabar solo en Yosemite a tener millones de seguidores, de llorar el primer día en la Ciudad de México a ser el villano que todos van a odiar en «Corazón de Oro» a partir del 2 de marzo por Las Estrellas. Con apenas 22 años, duerme 4 horas, edita 7 horas, escribe sus propias series y sigue creyendo que todo es posible cuando se hace con pasión. Sigue a Revista MAV para más historias de jóvenes talentos que están redefiniendo el entretenimiento mexicano.


Por: Frida Padilla
Editora en Jefe de MAV

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