Andrea Rossell: actriz que interpreta a Miranda en Corazón de Oro

No todos los caminos al estrellato son en línea recta. Algunos se van, se doblan, hacen una pausa larga y regresan exactamente donde tenían que estar. El de Andrea Rossell es uno de esos.

Ella está dando vida a Miranda Arango-Nova Sada en Corazón de Oro, la telenovela de Pedro Ortiz de Pinedo para Televisa que arrancó el 2 de marzo de 2026. Un personaje complejo, violentado, que alza la voz cuando el miedo quiere callarlo, y que le ha dejado lecciones que van mucho más allá de la pantalla.

En esta plática con Revista MAV, Andrea habló sin rodeos de lo que significa encarnar a una víctima sin quedarse solo en eso, de la historia real de su abuelo que se entrelazó con la ficción de una manera inexplicable, y de por qué quiere que el siguiente personaje que interprete la obligue a raparse si hace falta.

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Cinco años y el CEA

MAV: ¿Cómo llegaste a la actuación y por qué te fuiste y regresaste?

Andrea Rossell: La vida da muchas vueltas. Empecé siendo niña actriz porque mi abuela era amiga del director del CEA y le dijo: tengo una nieta muy chistosa, le gusta platicar mucho, ¿por qué no la metes? Y así entré al CEA a los 5 años. A esa edad uno va a jugar, a divertirse, a desenvolverse, pero esas clases de actuación desde tan chiquita me dieron herramientas que hoy uso, no solo dentro de la actuación sino en la vida en general.

Trabajé en novelas de niña, hice a Belinda de chiquita en Camaleones, tuve participaciones en otras novelas y mi trabajo más grande fue Una familia con suerte con Juan Osorio, que justo la están retransmitiendo ahora. Tenía 8 años y recuerdo poco, la verdad, pero recuerdo que lo disfrutaba muchísimo. Cuando me cortaban, era yo la que no quería parar. Hasta que me iban a correr de la escuela por faltar en cuarto de primaria, y mi mamá dijo: ya basta.

Salí del medio y estuve 15 años sin estar en esto. Ya de adulta, graduándome de prepa en pandemia, dije: ¿qué voy a hacer de mi vida? Tenía en mente estudiar negocios o contaduría, iba para otro lado completamente. Y fue mi mamá quien me dijo: ¿por qué no te metes al CEA otra vez? Me metí, y ya como adulta entendí que esto es lo que me gusta, esto es mi sueño. Quiero transmitir, quiero conectar con la gente, quiero contar historias. Me eché los tres años completos y aquí estoy.

Teatro, novela y series: cada plataforma es un idioma diferente

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MAV: ¿Cómo preparas personajes para plataformas tan distintas como el teatro, la televisión o las series?

Andrea Rossell: Es totalmente diferente en cada una. El teatro es el que más me apasiona, aunque por ahora todo el que he hecho ha sido estudiantil. Mi sueño es hacer teatro profesional, porque estar en vivo, sin segunda toma, sin edición que te ayude a contar la historia, es resolver todo en el momento presente. Lo que pasa es lo que el público ve. Esa preparación es muy intensa: pararte dos horas a decir monólogos, tener el cuerpo completamente activo, es un trabajo muy pesado y muy rico.

En series he tenido participaciones en Rosario Tijeras, Mujeres Asesinas y Doctora Lucía. El ritmo ahí es diferente porque repites escenas, tienes más oportunidad de ir mejorando. Y en la novela, el ritmo es otro completamente: hasta 25 o 30 escenas por día, todo el mundo en un acelere muy fuerte porque hay que sacar y sacar. Pero eso también te entrena de una manera brutal, porque transicionar de estar feliz a estar destrozada en cuestión de minutos es su propia forma de exigencia. La novela tiene su propio nivel, que a veces se subestima y no debería.

Miranda: darle voz a las que no pueden alzar la suya

MAV: ¿Cómo has vivido interpretar a Miranda en Corazón de Oro?

Andrea Rossell: Ha sido, primero que nada, un sueño que hayan confiado en mí para interpretar un personaje con tanta complejidad emocional y con un arco dramático tan fuerte. Miranda empieza siendo una mujer violentada, física y sexualmente, con miedo en todo el cuerpo, defendiéndose, aprendiendo a alzar la voz. Y para mí ha sido un reto muy importante poder darle voz a muchas víctimas, a muchas mujeres en este país que viven eso y que tienen miedo de hablar.

Me gusta este personaje porque en esta plataforma puedo transmitir que las mujeres somos fuertes y que podemos alzar la voz. Las escenas de violación han sido muy complejas, son varias porque su agresor es el mejor amigo de su novio, que es exactamente como pasa en la vida real: alguien cercano al círculo, y por eso no se habla. Ahorita está al aire un secuestro que viví, y trabajar en ese set, con amenazas de muerte, jugando con tus emociones de esa manera, ha sido una locura. Nunca había interpretado un personaje que sufra tanto de manera sostenida. Pero es el melodrama, es el género, y tiene su razón de ser.

Miranda me ha dejado mucho. Me ha enseñado que se vale sentir, que hay que vivir los duelos. Yo, Andrea, he tenido pérdidas familiares recientes, y a veces por el trabajo o por no querer sentir, uno lo pospone. Este personaje me ha recordado que enojarse, llorar, sentir, todo eso está bien y es necesario.

La música que lleva al personaje

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MAV: ¿De dónde viene tu inspiración para crear?

Andrea Rossell: En esta novela he usado mucho la música. Antes de escenas fuertes me pongo los audífonos, me voy a una esquina y encuentro una canción que emocionalmente me llegue, no a mí como Andrea, sino al personaje. Cerrar los ojos, imaginar, dejar que la melodía te lleve a un lugar emocional que la lógica sola no te lleva, eso me ha funcionado muchísimo.

La música es el arte que más me ha ayudado tanto como persona como actriz. Me centra, me da calma, me enseña a escuchar y a sentir. Y creo que eso es lo más importante antes de una escena: escuchar y sentir antes de que llegue la palabra.

Detrás de cámaras: vinos, viajes y la paz que da el amor

MAV: ¿Cómo es Andrea cuando no está frente a las cámaras?

Andrea Rossell: Soy una persona muy de mis amigos y de disfrutar los momentos tranquilos. Me encanta dormir y descansar lo más que se pueda, porque el cuerpo es nuestra herramienta y hay que cuidarlo. Amo comer, ir a restaurantes nuevos, probar todo tipo de comida, es uno de mis grandes placeres. El cine también, y me gusta mucho leer sobre los procesos de actores y directores, todo lo que hay detrás de cómo se crean historias y personas.

He hecho modelaje también, soy muy alta y eso me ha funcionado para las pasarelas, aunque para la actuación a veces me juega un poco en contra. También me gusta viajar, conocer el mundo. Y algo que es muy base para mí es el amor: mi pareja es un gran soporte emocional. La vida ya es suficientemente complicada como para estar con alguien que te la complique más. Estar con alguien que te dé paz es un regalo que no tiene precio.

Lo que viene para ella

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MAV: ¿Qué proyectos o personajes te gustaría hacer en el futuro?

Andrea Rossell: El teatro profesional es un sueño que tengo muy claro. Y en cine o series, me gustaría interpretar algo completamente diferente a lo que he hecho: un personaje oscuro, no un villano clásico, sino una persona muy herida que hace cosas dañinas por eso. Alguien con traumas reales, complejos. O algo completamente fuera de mi zona de confort, como una cantante de rock, algo que no esperarías de mí.

Si me dicen rápate y me rapo. Ese tipo de transformaciones que te dejan como ser humano, que te sacan de donde estás cómoda, son las que más me llaman. Quiero personajes que me obliguen a ir a lugares que no he explorado todavía.

El consejo más honesto: prepárate para cuando llegue el sí

MAV: ¿Qué le dirías a alguien que quiere dedicarse a la actuación?

Andrea Rossell: Perseverancia, persistencia, disciplina, amor y mucha paciencia. Las oportunidades pueden llegar, pero si no estás preparada cuando lleguen, no van a ser para ti. Prepararse mucho, trabajar mucho por detrás, eso es lo primero.

Y estar emocionalmente bien, porque es una carrera muy cercana al rechazo. Los nos se acumulan, y si no tienes claridad de quién eres y hacia dónde vas, las inseguridades te van a ganar. Algo que a mí me ayudó mucho en momentos sin trabajo fue preguntarme: ¿qué estoy haciendo hoy para que mi futuro cambie? Porque lo que no depende de ti, no depende de ti. Hacer el casting, trabajarlo, darlo todo, eso sí es tuyo. El resultado ya no. Y entender eso te libera muchísimo.

Andrea Rossell llegó al CEA a los 5 años, se fue a los 10 y regresó a los 18 sabiendo exactamente por qué. Con Miranda en Corazón de Oro de Televisa como su personaje más exigente hasta hoy, esta actriz está demostrando que el camino largo a veces lleva exactamente a donde tienes que estar. Y apenas está empezando.


Por: Frida Padilla
Editora en Jefe de MAV

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