¡Ánimo Juventud!, película mexicana de comedia

¡Ánimo Juventud! trata de Martin, Dulce, Daniel y Pedro 4 adolescentes con sueños pasiones y deseos en la Ciudad de México que enfrentan el absurdo y el dolor de ser joven en el mundo moderno. Escrita y dirigida por Carlos Armella quien expresa en el filme su preocupación por la pérdida de sueños de los jóvenes:

«Hoy en día, los jóvenes están entrenados para obedecer sin cuestionar ni a una autoridad ni a los medios de comunicación. Me preocupa su conformismo y la forma en que las generaciones están perdiendo su capacidad de soñar. A medida que envejecemos, nos adaptamos a una sociedad que está durmiendo, pero no soñando. Martin, Daniel, Dulce y Pedro son soñadores que intentan ser libres y reclamar su lugar en el mundo, rebelándose contra las autoridades en sus vidas.»

Tuvimos la oportunidad de platicar con Iñaki Godoy (Pedro) y Mario Palmerin (Daniel) donde nos contaron un poco sobre su experiencia en esta producción:

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MAV: ¿Cómo fue su experiencia grabando «Ánimo Juventud»?

Iñaki: Era mi primera película y mi papel más importante hasta la fecha. Fue increíble toda la grabación, me la pasé super bien. Trabajar con gente apasionada a lo que hace, los actores, el director, todo el equipo echándole ganas.

Es una experiencia que se me ha quedado marcada de por vida, además de que no siempre tienes personajes así.

Mario: En mi caso igual fue mi primera película como protagonista, todo el equipo tenía una vibra asombrosa. Los personajes son asombrosos interpretados por talentos que les dieron una personalidad.

Fue un proyecto donde nos dejaban proponer; por ejemplo, a mí me tocaba hacer cosas que jamás había hecho. Creo que una ventaja que tuve fue que trabajé con actores que tienen una trayectoria larga aprendiendo mucho de ellos.

¿Qué fue lo que más disfrutaron de interpretar sus papeles?

I: Es un personaje que me obligó a buscar otras formas para poder expresarme, porque no podía usar las palabras que todo el mundo conocía. El lenguaje que Pedro se inventó fue una oportunidad para mí como actor, de encontrar la manera de que la gente entendiera lo que quería decir.

No siempre te toca hablar un lenguaje que solo tú y el director conozcan. Fue un reto, pero estuvo padrísimo. Siempre he querido ser actor y era mi primer papel con este director increíble. 

M: Son 2. La escena en la que estoy en la tienda con un arma. Me gusta mucho sentir los sentimientos de mis personajes y en esa era de “órale vas a echarle ganas”. Vas a afrontar al policía, aunque por dentro tienes miedo. La escena fue muy divertida, porque a Waldo le dan una pistola de verdad, no la que era para el cachazo, entonces me pegó fuerte y todos ahí riéndose mientras seguía con la escena.

La otra fue la de la trompeta. Yo pienso que cada uno de estos personajes tiene su manera de hablar, por ejemplo en el caso de Pedro es su idioma y en el caso de Daniel es la música. La escena en el auto lavado mientras yo transmitía un sentimiento con la trompeta.

Cuando acabé la escena, me fui a mi camper y me rompí. Me puse chinito porque yo nunca había tocado una trompeta antes y pude hacerlo. Además me tardé en aprender a tocarla y que saliera bien la escena.

MAV: ¿En qué se parecen a sus personajes?

I: Yo creo que en algún momento nos hemos sentido como Pedro, donde no nos escuchan y tenemos que buscar la manera en que la gente lo haga. Puedo decir que muchas veces me he sentido como Pedro, en la escuela o en otros lugares me han callado, rechazado o ignorado.

Lo que hace a Pedro interesante y extraordinario es que busca la manera de que lo escuchen, no lo hacen en español entonces lo escucharán en el idioma que se inventó.

M: Con Daniel, es algo que tenemos todos los jóvenes, que llega una edad en la que damos un salto a ser un adulto. En este caso tiene que ser forzado, porque tiene que cumplir con lo que pasó. Me sentí igual, no con esa situación exactamente, pero por ejemplo cuando entras a la universidad, cuando cumples 18 años, cuando tienes tu primer empleo, que quieres resolver las cosas por tu propia cuenta y no te salen porque estas verde.

Piensas que todos son buena gente, todos son chidos pero la cruda realidad es que no toda la gente es así. Esa parte de ser ingenuo también la tengo, pienso que todo el mundo es chido y que todos están en mi misma frecuencia y no es asó. O intento resolver las cosas por mi cuenta, aunque no sepa en realidad cómo hacer las cosas, aplicó las de “si sé” pero me estoy muriendo de miedo por dentro.

MAV: ¿Cuál ha sido la escena que más trabajo les costó grabar?

I: La escena del final ha sido mi favorita, creo que fue un muy buen cierre para mi personaje y como conclusión para mi película. Era la escena en la que estaba más tenso, más nervioso y la que iba a ser más larga que las demás. 

M: Está la escena de la trompeta definitivamente, pero la que me costó cañón son todas las escenas del coche, porque Carlos no utilizó la rampa. Iba manejando y aparte decir bien mi diálogo.

Fue complicado porque llegó un momento en el que ya eran varias horas manejando, obviamente te cansas, el asiento tenía que estar de cierta posición, no estaba como suelo acomodarlo y hacía mucho calor.

Hay escenas donde las reacciones son naturales donde Carlos me decía «te vas a ir metiendo entre el tráfico, o sea llevas prisa», y yo tenia como 2 meses de que había sacado la licencia y luego manejando con un Tsuru.

Pero salieron buenas cosas, por ejemplo la escena del asalto con Pascacio fue totalmente orgánica. 

MAV: ¿Qué consejos le darían a las personas que se quieren dedicar al mundo de la actuación?

I: Les diría que es una carrera muy bonita, nos toca ser cuenta cuentos. Creo que todos de pequeños hemos jugado a ser personas que no somos. Es una carrera muy padre pero también es muy difícil, así que con paciencia todo se puede y lo más importante es divertirte. No importa cuantas personas te vean tienes que ser feliz con lo que haces.

M: Yo les diría que todos nacimos para hacerlo. Pienso que un artista se nace y se hace y si quieres ser actor dedicarte tu tiempo a la actuación, aprender de tus compañeros, de tus maestros y tus directores.

Que no se rindan, porque lamentablemente estamos en una época en la que te dicen que seas realista, pero siendo honesto si la vida se tratara de realismo pues no existirían tantos actores, tantos escritores, ni cantantes.

Como Iñaki, estamos jugando a personas que no somos pero en el fondo hemos querido serlo, entonces que no se rindan. Luchen por sus sueños, a veces cuesta trabajo, pero no es algo de solo quererlo sino tienes que machetearle.

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