Aric Rafael: el arte en la piel

Rafael Islas es un tatuador mexicano, mejor conocido como Aric, ha tatuado a famosos como José Ron, Kalimba, Erik Rubín, entre otros.

Los tatuajes han sido motivo de muchas conversaciones a lo largo del tiempo, ya sea para bien o para mal. Sin embargo, gracias a la popularidad que han cobrado en los últimos años al ser tan cotidianos son más aceptados. Cada vez son más las opciones para adquirir uno de estos accesorios permanentes. Lo que resalta es la calidad del trabajo y la personalidad del artista.

A continuación te presentamos a Rafael Islas, mejor conocido como Aric, que durante cinco años de carrera como tatuador, ha logrado cosas que ni él imaginaba. El arte se puede puede crear en muchos espacios, la piel es nuestro propio lienzo.

MAV: ¿De dónde nace tu idea de hacer tatuajes?

ARIC: Fue algo más circunstancial que algo que yo hubiera planeado. A uno de mis primos, que fue el primero de la familia en tatuarse, se le ocurrió la idea de explotarme y ponerme a tatuar a mí. Yo empecé haciéndolo como un pasatiempo nada más, algo que me gustaba.

En ese momento descubrí que me gustaba, porque antes yo creía que no me gustaba el tatuaje, entonces fue a partir de la sugerencia de mi primo que yo aprendiera a tatuar, me animé y empecé.

MAV: ¿Qué es lo que más te gusta de tatuar?

A: Le tengo un gran aprecio al tatuaje porque llegó a mi vida en un momento complicado. Principalmente es eso, el aprecio que tengo hacia el tatuaje. Gracias a esta disciplina encontré una manera diferente de vivir, no andaba en drogas ni mucho menos, estaba atravesando un mal momento personal.

Cuando empiezo a tatuar, practicar, aprender, mis días se transformaron. Fue totalmente diferente la concepción que tenía de la vida.

El acercarme a la gente, poder plasmar en su piel, ayudarles a materializar alguna emoción, algún sentimiento, recuerdo, algún homenaje y ver en sus caras con el resultados es lo bonito de este trabajo.

En cuestiones más artísticas, desde que tengo uso de memoria, las disciplinas artísticas y las artes plásticas visuales me han gustado. El tatuaje me permitió expresarme en cierto modo, es eso lo que me encanta de esta profesión.

MAV: ¿Cómo te acercaste a estas artes visuales que mencionas?

A: Desde niño, mis primeros acercamientos al arte emanan de cuando tenía como cuatro años. A mis papás les gustaba mucho pintar en óleo, ellos no son artistas, lo hacían como hobbie. Me acuerdo que específicamente los domingos, mientras ellos se ponían a pintar, me daban lápices de colores, papel y me ponía a rayonear.

Ese es como mi primer acercamiento, ya de ahí yo descubrí que me gustaba mucho, iba creciendo, avanzando y empecé a copiar dibujos. Luego empecé a practicar con lápiz, fui grafitero, fui diseñador gráfico y he estado en muchas disciplinas. En ninguna tan entregado como el tatuaje, pero esos son mis acercamientos con las artes visuales.

MAV: ¿Qué es lo que más te gusta de dibujar?

A: Me pasa algo muy curioso cuando dibujo y cuando tatúo. Se me olvida que existe el tiempo, me olvido absolutamente, yo me siento a dibujar o me siento a tatuar estoy muy enfocado en lo que estoy haciendo y en ese momento me siento yo y me siento libre.

Incluso con muchos de mis clientes, platico un chorro, me gusta muchísimo platicar y creo que lo notan todos, me dicen que hablo muchísimo y que me siento muy libre, sin presiones, en ese momento todo está bien.

MAV: ¿Por qué tatuajes y no murales?

A: Intenté dedicarme al muralismo un tiempo, le he entrado a muchas disciplinas artísticas, pero creo que pude haber sido muralista. Pude haber sido diseñador gráfico, ilustrador, grafitero, creo que pude dedicarme a cualquiera de esas disciplinas, pero el tatuaje llegó en el momento en que tenía que llegar en mi vida individual.

Cuando yo inicié varios proyectos, cuando intenté ser grafitero, dibujante, muralista, diseñador gráfico, en todos esos momentos me autosaboteé. Por la presión sociocultural siempre me decía a mí mismo: “ponte a hacer algo, ponte a trabajar, haz algo que sea productivo” productivo para la sociedad.

Saboteaba mis proyectos y los tenía que dejar, entonces ¿por qué esto y no cualquier otra disciplina? Porque no estaba preparado personalmente para enfrentarme con esta presión sociocultural. No es que específicamente haya dicho “me voy a dedicar al tatuaje por equis razón”, fue más por cómo me sentía como sujeto, como persona, porque en ese entonces no estaba listo quizá.

«Si van a hacer algo, háganlo con amor y listo.»

MAV: ¿Qué te inspira?

A: Creo que la inspiración está en todas partes. No tengo un sólo objetivo que sea mi inspiración. En general el hecho de que yo cree piezas o ilustraciones o experimente cosas, emana de cómo me veo en un futuro. No es un objeto el que me inspire, sino una imagen de mí, de lo que yo deseo para mí mañana.

En una ocasión alguien me preguntó: ¿por qué trabajas tanto? Y lo único que se me ocurrió decirle fue que porque yo quería dejar un legado. Admiro a muchos tatuadores, pero no digo que quiero ser como él, lo único que me inspira y en lo que me enfoco todos los días a echarle ganas es la imagen que quiero tener de mí.

MAV: ¿Dónde te veías al inicio?

A: Siendo honesto, cuando empecé a tatuar, estaba perdidísimo. No sabía qué quería de la vida, siempre lo platico, jamás imaginé que me iba a ir tan bien tatuando y que me iba a sentir tan a gusto. Jamás imaginé que sería mi estilo de vida.

El Aric del ayer, estoy seguro que hoy me ve y está sorprendido de lo que hemos creado y construido. Todos los días me sorprendo de mí, de las cosas que soy capaz de hacer y me encanta la idea de pensar en el mañana sin predisponerme.

Pensar en otra posibilidad de mejorarme a mí mismo. No hay una expectativa que haya superado el ayer, porque no la tenía y eso es lo más padre. Empecé con cero expectativa, así todo lo que me sucede, sea un tatuaje chiquito, se convierte en algo muy grande para mí.

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¿Qué diría el Aric de ayer? que la hemos sabido hacer, que estamos echándole muchas ganas y que hay que seguir así, que lo estamos logrando. Siendo honesto, al principio no tenía ningún objetivo, era nada más tatuar porque en ese momento me sentía a gusto.

Me acuerdo mucho del primer instante en que prendí la máquina. No había escuchado una máquina de tatuajes, me acuerdo desde el primer momento en que la prendí, sentí algo diferente en mí. No sé qué haya sido, pero sentí algo diferente dentro.

A partir de ese momento, todo empezó a ser nuevo. Ya había tenido dinero antes de tatuar, sí, porque siempre he trabajado, pero nunca había disfrutado tanto de cien pesos. Nunca había sabido que cien pesos valieran tanto y que costaran tanto trabajo.

De cuando empecé, a la actualidad, no hay una expectativa que yo supere, más bien se han ido generando día a día. Al día de hoy digo: “ah, pues mañana tengo que ser todavía más chingón, tengo que hacer cosas más grandes”.

MAV: ¿Qué es lo que más disfrutas de la vida?

A: Esa es una pregunta bien padre, porque se responde con algo que pareciera obviedad. Lo que más disfruto de mi vida actual es vivir; suena tonto, pero creo que lo que más disfruto. Creo que está muy abandonado el concepto de vivir, lo confundimos muchas veces con sobrevivir.

Cada día que me despierto, a diferencia de antes de tatuar, es más chingón porque es una oportunidad nueva de ser alguien mejor, de mejorarme a mí mismo. Me encanta, por ejemplo, tener tres, cuatro citas al día, terminar de tatuar y no importa si me cansé o si estuvo muy pesado y terminar el día y decir: «lo logré, estuvo bien chido, hice esto, hice lo otro, y puedo disfrutar ahora mi descanso, aunque sean dos horas».

No es que el tatuaje te enseñe eso, creo que te lo puede enseñar cualquier cosa que sea lo que tú ames hacer. Quizá muchas personas podrían confundirse con decir: es que el tatuaje a mí me enseñó a vivir, a disfrutar la vida y demás.

A otra persona le podría aburrir y el tatuaje se puede convertir en un martirio para alguien, pero creo que cuando amas lo que haces, no importa qué sea lo que hagas, lo disfrutas automáticamente. Aprendes a disfrutar hasta lo malo de la vida.

MAV: ¿Cuáles son tus metas a largo y mediano plazo?

A: A largo plazo, no sé puntualmente qué podría significar hacer un legado. Porque creo que es subjetiva y relativa la respuesta. Sin embargo, si tuviera que puntualizar a qué yo llamaría hacer un legado, creo que de entrada, me enfocaría primero en mi familia en general.

Me encantaría que el día que yo no esté, que mi familia sepa todo lo que logré y que todo lo que logré fue por ellos. Que eso sea lo que se quede de mí mi familia, que me recordaran siempre por ser un wey que le echó toda la galleta y que la supo hacer, sin palancas.

Luego, creo que viéndolo con las personas, me encantaría que hoy pudiera, si se pudiera, que todos mis clientes hicieran una referencia la experiencia de tatuarse con Aric. Me encantaría que pudieran decir que es un cabrón que es a toda madre, que independientemente de su trabajo, es alguien que les deja algo chido cuando están tatuándose con él. Digo, no toda la gente va a opinar lo mismo ¿no? Porque uno no es moneda de oro, pero creo que me encantaría eso.

Ahora, objetivos ya más materiales, más terrenales, a largo plazo me veo tatuando. No dejaría de tatuar bajo ninguna circunstancia, me veo aún tatuando con un estudio. Quizá en este estudio, yo pueda darle la oportunidad a bandita como yo que quiere salir adelante, brindándoles la oportunidad de poder tatuar ahí y yo poder seguir disfrutando de la vida.

A mediano plazo, me encantaría comenzar a viajar a otros países. Empezar a moverme fuera de México, llevar mi trabajo a afuera y poder cambiar de estudio. Hacer algo un poquito más grande, aunque ahorita no me gustaría un estudio ya grande, pero eso sería a mediano plazo.

Yo tengo una filosofía de vida y es: “se vale hacer lo que quieras hacer de la vida, lo que tú quieras mientras no afectes directamente, ni siquiera a una segunda persona”

MAV: ¿Qué le recomendarías a las personas que apenas van empezando en el tatuaje?

A: De entrada, olvídense del dinero, que no piensen en dinero. Creo que es una mala estrategia, el hecho de que muchos colegas míos, cobre tanto dinero, creo que engañan a la gente.

Es como esta cuestión de decir, por ejemplo los futbolistas, uno nada más ve como su vida de lejos y dice: este wey gana un chingo de dinero, pero estos futbolistas no cuentan la neta de cómo llegaron ahí. Fue a través de también dinero, de palancas, muy poquitos han tenido la fortuna de romperla por sí mismos y de llegar a arriba.

Entonces, ¿qué es lo primero que les diría? que no piensen en dinero, si piensan en el dinero, te vas a fastidiar rápido porque no lo vas a ver, no vas a ver dinero a corto plazo, quizá a mediano, dependiendo tus aptitudes.

Segundo, creo que cualquier disciplina, cualquier proyecto personal que tengas va a requerir de tiempo, va a requerir de dedicación y si entonces tú quieres medio entrarle a un proyecto, creo que no vas a sacar nada de ahí. Algunas personas a las que les he enseñado, yo les he dicho: mira, tú vas a avanzar tan rápido como tú quieras avanzar, no te voy a medir yo los pasos, no te voy a dictar el ritmo.

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Tú solito, tú solita te vas a ir dando cuenta de cómo vas a ir avanzando. Hasta hoy, te puedo decir que a las personas a las que les he enseñado, ninguna ha hecho nada, ¿por qué? Porque no entendieron eso. No entendieron que es un trabajo de dedicación, de perseverancia y creyeron que era como de: ah, agarro la máquina, la prendo y rayoneo la piel y no, no es así.

Tampoco voy a ser exagerado como los ortodoxos del tatuaje y decir que es todo un ritual. Sí es un ritual, sí es una cultura que requiere respeto y demás, pero no siempre es así. Es decir, yo empecé a tatuar y no empecé en un ritual de iniciación con una secta del tatuaje ortodoxo que me dijeran: a ver, tienes que pasar por este proyecto y ganarte tu marca.

No fue así, pero tampoco es a la ligera. Voy a citar para esto a un tatuador que no recuerdo su nombre, pero dijo: “cualquiera puede ser tatuador, pero no todos deberían serlo”. Yo lo que les digo a los chicos o chicas a los que les he enseñado, es: ¿yo te puedo enseñar a tatuar? Sí, a cualquier persona en el mundo, hasta al más puñetas le puedo enseñar a tatuar, pero que seas un buen tatuador no depende de mí, depende completamente de ti.

MAV: ¿Cuál ha sido tu proyecto más significativo?

A: Tengo muchos proyectos que me han gustado muchísimo. Ha habido muchos momentos importantes en mi carrera como tatuador, muchos momentos muy padres. He conocido gente espectacular aunque su tatuaje no haya sido la gran pieza.

Hace un par de semanas, una chica me contactó porque quería hacerle un homenaje a su mascota y quizá esto de: mascota-proyecto sea subjetivo porque no todas las personas sentimos la misma empatía por las mascotas. Esto lo digo totalmente desde mi perspectiva, aunque insisto, el proyecto fue muy chiquito, pero creo que el concepto del proyecto, estaba cargadísimo de emociones.

El tatuaje era muy chico, por eso digo que el tatuaje no es mi amor, es más bien lo que provoca el tatuaje. Es una herramienta para poder expresar y manifestar, ya sea como tatuador o la persona que se va a tatuar.

Esta chica me contacta, hacemos la cita y cuando la empiezo a tatuar. Yo sabía que era un homenaje a su perrita, pero yo no quise ahondar porque nunca lo hago con mis clientes como de: «¿por qué te tatuas esto?» No. Llegó un momento de la sesión en la que ella solita me empezó a contar la historia del tatuaje de su perrita.

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Me acuerdo de la sesión y se me eriza la piel, porque fue super fuerte, muy emotiva y la chica lloró. Imagínate para ti lo que debe significar que alguien que no conoces, que nunca has visto, se abra contigo y llore. Fue fuertísimo emocionalmente.

Ya no sabía si seguir tatuando, consolarla, porque a parte de todo, no hay palabras que en ese momento pudieran minimizar la sensación.

Ese es un proyecto que me encantó, porque cuando lo terminé, la chica me agradeció mucho porque pude plasmar lo que ella quería. Yo le agradecí un chorro por haberse abierto conmigo, por haberme confiado la experiencia. Y va más en ese sentido de mi experiencia mis tops de sesiones que como tal de proyectos artísticos.

Creo que es importante mencionar en este punto que cuando yo empecé a tatuar, hubo un momento en el que yo me dije a mí mismo que si yo quería autollamarme artista del tatuaje, debía tener una propuesta visual. Me pregunté ¿quieres ser artista del tatuaje? tienes que hacer puras piezas tuyas, puros tatuajes tuyos, creación tuya.

Me aferré a eso, lo intenté un tiempo y no me funcionó, porque no toda la gente se identificaba con mi arte, con lo que yo hacía, pero sí había mucha gente que se identificaba con mi trabajo. Me decía «yo quiero que tú me tatues, porque tengo la huellita de mi perro que me quiero hacer».

A nivel individual, me interesaba ser una mejor persona que tatúa, que un artista del tatuaje cotizado. Y esa fue mi apuesta siempre, y sigue siendo ahorita.

No me considero un artista del tatuaje, soy una persona que le gusta hacer su trabajo bien y que le gusta ayudarle a la gente a materializar esas ideas locas, o esos sentimientos profundos que tiene, creo que en ese sentido va más mi top de proyectos, que proyectos artísticos.

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Ahora, si hablas de momentos importantes en mi carrera, creo que uno que debo mencionar sí o sí, fue el año pasado, la primera vez que a mí me hicieron la invitación de integrarme a un proyecto que para la sociedad era mucho más grande y más significativo que yo le tatuara a alguien el homenaje de su abuelito muerto.

Tuve la oportunidad de ir a un programa de televisión como invitado a tatuar ahí, creo que hablando ya profesionalmente, ya dejando de lado mi lado humano, creo que un momento importante en mi trayectoria como tatuador.

Fue un parteaguas, la coyuntura de mi carrera actualmente. El momento en que me hablaron y me dijeron: «oye ¿sabes qué? te queremos invitar a tatuar a este programa, a uno de nuestros conductores.» Ese momento marcó mi carrera definitivamente, porque a partir de ahí tomó otro rumbo mi trayectoria como tatuador.

MAV: ¿Cuáles son los momentos destacados de tu carrera?

A: De entrada, si lo hiciera cronológicamente, por supuesto el momento en el que tuve el acercamiento con esta persona, es un cliente y ya hoy un amigo mío. Fue el productor de ese programa y me dijo: «tengo el chance de producir este programa, ¿qué onda? pensé en ti para un segmento, ¿te apuntas?» Y yo: por supuesto que sí.

Ese es el primero, luego, en esa trayectoria, fui conociendo más gente, pero creo que luego se rompe y toma otro pico cuando tatúo a un actor de televisión que es muy pesado, José Ron y afortunadamente se hizo cuate mío.

De ahí fue otro parteaguas porque creo que muchos colegas míos que han participado en proyectos más del mundo comercial y popular. Yo me incliné hacia el otro lado, hacía el mundo artístico, claro, hay artistas del tatuaje que tienen fama, que tienen popularidad, pero es en ese medio.

Fueron tres años de estar picando piedra para que se me abriera una oportunidad. Luego de ahí, Kalimba, que ahorita es una de las personas que me ha ayudado mucho. Fue increíble haber conocido a los chicos de Camilo Séptimo, es una banda de rock que a mí me encanta.

También el haber ido programa Hoy para tatuar a uno de sus conductores en vivo a nivel nacional. De ahí ya he conocido más gente, ha habido más gente, pero creo que estos son los momentos clave que yo podría mencionar de mi situación actual. He conocido muchas otras personas que me ayudaron, pero yo creo que son los momentos clave de mi situación actual.

Para conocer más del trabajo de Aric, te dejamos su Instagram y su página de Facebook.

Sin duda, los tatuajes son algo que marcan tu vida más allá de lo físicamente aparente, y qué mejor que dejar esa tarea a los expertos?

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