006. Crónicas de un apiario

Viajamos unos minutos en terracería hasta que llegamos finalmente. Las instrucciones del ingeniero Trejo fueron hacer dos grupos. Lo que íbamos a hacer era una división de colmenas.

Cap 6: A pecorear!

En el capítulo 5 te conté que al fin había llegado a donde me quedaría, durante un par de días.

Lo primero que recuerdo es que estaba en un estado profundo de relajación. La frescura de la habitación era idónea para no sentir bochorno y a la vez ni un poco de frío. Pudo ser que mi subconsciente hacía creer a mi cuerpo que me hallaba en lo más espeso de un bosque, debido al sonido de cientos de pájaros que posaban en los grandes árboles de los jardines.

Crónicas de un apiario
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Eran poco antes de las 7. Me incorporé de la cama y sentía el cuerpo totalmente recuperado. Había descansado enormemente. Detrás de las puertas de madera lograba ver como las personas de la casa ya andaban activos, pasaban las sombras por debajo de la puerta, de un lado a otro. Un estómago que se alimenta temprano no permite conciliar el sueño por segunda ocasión a esa hora. Además, era la hora pactada para reunirnos.

Me levanté y abrí las puertas. Recorrí una parte del pasillo y al salir me encontré con el amigo de cuatro patas de la casa. Afuera se encontraba la dueña con unos garrafones llenos de un líquido marrón.

Era jarabe de azúcar con jugo cítrico y vitaminas para las abejas. Ayudé a subirlos al vehículo y nos apresuramos al punto. En esta ocasión tocaba inspeccionar lo que había pasado con la cámara de cría proveniente del árbol, si no sabes de que hablo puedes ir al capítulo 3.

Honestamente no recuerdo si tomamos esa colmena al apiario del Ing. Adrián, donde sería nuestra próxima parada.

Llegando al apiario del Ingeniero Adrián.

Viajamos unos minutos en terracería hasta que llegamos finalmente. Las instrucciones del ingeniero Trejo fueron hacer dos grupos.

Lo que íbamos a hacer era una división de colmenas. Tomamos el material necesario y caminamos hacia la puerta del apiario. El calor que se vive dentro del equipo de protección junto con la temperatura del lugar hace parecer que se debe contar con buena condición física para mantener la serenidad en ese momento.

Además, era la primera vez que sentía la presencia de varias colmenas al mismo tiempo. Esa mañana, ambos ingenieros fueron nuestros maestros mientras abríamos los cajones para inspeccionarlos.

En esta técnica, las cámaras de cría se mueven de lugar a una distancia considerable, para evitar que la abeja exploradora entre a su colmena original.

Llevándome una experiencia bastante grata, aunque ahí no acabaría el día. Teníamos que ir a un par de apiarios más.

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