El Cielo: entre fotos y poemas

El Cielo: entre fotos y poemas

La inspiración viene de lo cotidiano, lo importante es lo que hacemos con ella, con hago fotos y poemas del cielo y transmito mi sentir

Desde muy pequeña, me refugié en las letras, y no fue hasta que de adulta, me encontré con las fotos del cielo, los poemas y la liberación de mi interior.

Recuerdo quedarme en la penumbra leyendo, en la orilla de mi cama, parece que desde niña lo sabía, con las fotos no logro recordar el momento o época exacta de mi necesidad por retratar las nubes. Sí recuerdo la temporada en la que inicié combinando ambas cosas, era un buen pretexto para expresar mi crecimiento a raíz de una pérdida familiar.

Cuando decidí ponerle más empeño a esas historias, un perfil de Instagram guardó las capturas cotidianas, no es un talento nato, lo he ido desarrollando. Quizá el lenguaje escrito sí lo sea, al parecer ha sido mi mejor herramienta de expresión toda la vida.

En mi desesperación por señales, por respuestas divinas, me inventé lenguaje en las nubes, hasta nombres les puse, uno siempre busca la calma en cosas que no puede controlar. Sin embargo, fue un buen trabajo de desapego, las preguntas que le hacía al cielo, me las respondí entre fotos y poemas.

Foto de un cielo rojo para poema

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«Cielo»

Hace tiempo me puse a pensar,
¿qué tan lejos estamos?,
¿cuánto espacio hay allá arriba?,
debe ser inmensa la grandeza,
no puedo siquiera imaginarlo.

Lo que sí puedo concebir en la mente,
es toda esa magia que lleva,
los colores que crea,
las luces que maneja,
los reflejos con los que estremece,
toda la ola de sensaciones que ejerce.

¿Cómo puede la gente andar sin voltear?,
¿cómo pueden tomar tan a la ligera su despertar diario?,
basta con preguntarse:
¿cuántos cielos te has perdido por dejar de sentirte humano?
No somos dueños de nada, no tenemos nada ni en la mano.

El cielo me gusta más desde que entendí que tiene todo lo que yo no.
Tiene promesas, tiene llantos,
tiene a quienes la vida se ha llevado,
tiene un pedacito de todas nuestras almas,
tiene al mundo ahogado.

Creen que el cielo no habla,
pero creo que no lo han escuchado,
no lo han visto lo suficiente,
no lo han sabido interpretar,
en realidad es un puente.

El cielo me gusta más desde que entendí
que tiene todo lo que yo no, la tiene a ella.
Tiene todos mis anhelos,
tiene duelos,
tiene su huella.

(2020)

Los poemas que escribo, las fotos que tomo, son una carta al cielo, pero una carta que todos pueden leer, con la esperanza de que se les llene un poquito el corazón, porque nadie merece quedarse con un dolorcito atorado. Creo en la escritura como método de crecimiento, y no por jerarquizar escritorxs, sino porque soy mejor escritora que cuando tenía siete años.

Me gusta pensar que somos buenos en lo que hacemos porque no somos los mismos que cuando comenzamos.

Todos tenemos en quién pensar cuando dicen que “alguien nos cuida desde el cielo”, y ojalá pudiera presentarles a mi persona especial, pero sólo me quedan un par de fotos y recuerdos muy nublados de ella. Imagínenla tan brillante y suave como una nube atravesada en un día soleado, como un poema que parece escrito para ti.

Foto del cielo sin poema

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Dicen que todos nacemos con un propósito en la vida, yo creo que el mío es este, escribir y tomar fotos. Deseo que todxs encuentren eso que les apasiona, encuéntrenlo y defiéndanlo por sobre todas las demás cosas; eso quizá les haga sentir un poco más humanos, un poco más cercanos. Me parece que cuando encontramos aquello a lo que pertenecemos, la vida es más ligera, se siente todo más liviano.

«Otra vez es nueve de octubre»

Perdí la cuenta de las veces que miré al cielo tratando de encontrarte, de hallar respuestas.
perdí la cuenta de los días que me vi al espejo intentando comprender algo, lo que fuera.
El corazón nunca se cansó de llorar, pero los ojos sí
El cerebro nunca se cansó de pensar, pero los dolores sí.


Aunque bueno, al final ni tanto, porque todas las veces que traté de contenerme a solas, terminé llorando en bajito; pero no cuando le contaba a la gente de ti, no cuando me sobo la nuca con las yemas de los dedos, recordando la razón de la tinta que te representa en mí.

El Cielo: entre fotos y poemas


En el fondo creo que me gusta agarrarte de pretexto, me gusta que seas la razón por la que lloro cuando ya no puedo llorar, porque me esfuerzo por llorar, pero hay veces que no puedo, por eso eres todo, porque eres paz y eres caos.

Mucho tiempo ha pasado ya, llevo más tiempo sola que contigo, y quizá es eso, sólo el pretexto, el pretexto de mis fotos, el pretexto de mis letras, el pretexto de mis tatuajes, el de mis lágrimas, el de mis dolores, el de mi fuerza, el pretexto de hacer más y hacer mejor, de no rendirme, de la ilusión de provocarte orgullo, suponiendo que puedes verme, el pretexto de platicar en las noches mientras veo cómo se mueven las nubes, el pretexto de relacionar el olor de tu perfume y de tu closet con la foto que veo todos los días que me arreglo.

Quizá seas el pretexto, o no, pero pensemos que sí, y así el próximo año también te escribo.

(2021)

No te olvides de seguirnos en Instagram y, de vez en cuando, mirar al cielo.

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