Una pizzería en Buenos Aires, unos patines, una pregunta sobre Teotihuacán y trece años después, Gaby y Camo siguen viajando juntos. Así, sin más drama que ese, empezó todo. Detrás de Plan B Viajero, el proyecto que arrancó en 2013 como un blog de mochileros y hoy es una comunidad que crece desde la honestidad.
Hay una historia construida a base de decisiones poco convencionales: cruzar Latinoamérica por tierra sin aviones, recorrer México en bicicletas de bambú que ellos mismos fabricaron, sobrevivir un accidente serio en Oaxaca y quedarse en este país hasta volverlo propio. Gaby está a punto de naturalizarse mexicana y lo dice sin ninguna duda: aquí es su casa.
El blog que se convirtió en algo más grande que un blog

MAV: ¿Cómo nació Plan B Viajero?
GABY Y CAMO: Surge en 2013, después de un viaje que hicimos de mochileros por Latinoamérica, saliendo desde Argentina hasta llegar a México. Ese viaje duró más o menos un año y la meta era no usar ningún avión, hacerlo en su mayoría por tierra. En un principio empezó como un blog, porque era la época de los blogs. La idea era contar el «plan B», el plan alternativo para viajar, que no fuera solo hacer las cosas más obvias o turísticas.
En esa época conceptos como turismo responsable no existían todavía, o al menos no estaban tan difundidos. Nuestra meta era hacer ese tipo de turismo antes de saber que había un nombre para definirlo. Después fuimos mutando. Hicimos un viaje en bicicletas de bambú que construimos nosotros mismos, con la idea de recorrer toda Latinoamérica otra vez. Me lesioné en Oaxaca, en una zona que se llama La Ventosa, porque un tráiler no respetó la distancia mínima al rebasar. Fue un momento muy serio. Pero seguimos hasta Tulum, que íbamos a ser tres días y nos quedamos un año. Ahí dijimos, hasta acá el viaje en bicicleta.
De no estar atados a nada a tener una casita con gatos en Puebla

MAV: Vivieron esa etapa de nómadas digitales de verdad. ¿Cómo fue esa transición hacia tener una base fija?
GABY Y CAMO: Pasamos por muchas etapas. Vivimos en La Paz, en Guanajuato, en Querétaro, en Oaxaca, en Chiapas, en Quintana Roo. Un poco de aquí, de allá. Esa libertad de decir, ya este lugar cumplió su momento, vamos a ver otro, es algo muy especial. Pero ahora ya tenemos gatos, y preferimos tener una casita a la que regresar después de cada viaje. Ya cuando estoy de viaje los extraño mucho. Ya soy más señora, como dicen.
Sus destinos favoritos: donde la naturaleza gana siempre

MAV: De todos los países que han visitado, ¿cuáles se quedan en el corazón?
GABY Y CAMO: A nosotros nos gusta mucho más la naturaleza que las ciudades. Suiza es de esos lugares donde te imaginas cómo va a ser y cuando llegas te das cuenta de que sí, es exactamente así. Muy pocas veces pasa eso. Noruega también fue una sorpresa enorme. Fuimos el año pasado para mi cumpleaños sin grandes expectativas y nos encantó. Todo el mundo hace trekking como parte de su rutina, la gente vive mucho al aire libre. Este año vamos a regresar, pero ahora a la zona dentro del Círculo Polar Ártico, que se llama Lofoten.
Kazajistán también fue un destino que nos sorprendió completamente. Es un país que fue parte de la Unión Soviética, hablan ruso y kazajo, son musulmanes pero de una manera muy abierta, y tienen toda una cultura nómada que no se parece a nada de lo que habíamos visto. Y Bolivia tiene algo muy particular: todos sus paisajes son a gran escala, como el Salar de Uyuni. Aunque hay una exigencia física importante porque la mayoría del país está por encima de los 3,000 metros de altitud. Vas caminando por una calle tranquila y sientes que el aire no alcanza.
El presupuesto: saber en qué sí y en qué no gastar

MAV: Viajar a destinos tan diferentes implica presupuestos muy distintos. ¿Cómo planifican esa parte?
GABY Y CAMO: Lo primero es saber que ciertos países van a requerir más inversión que otros y, a partir de ahí, decidir en qué queremos gastar el dinero. En Noruega, por ejemplo, los trekkings son completamente gratuitos. Entrar a lugares con vistas increíbles no cuesta nada. Pero la gasolina es muy cara, entonces ahí se va una parte importante del presupuesto. Nos gusta rentar auto porque nos da autonomía, y preferimos uno híbrido para no estar calculando tiempos de carga de un eléctrico.
Comer afuera en países como Noruega o Suiza es carísimo. Lo que en México pagarías por dos personas, allá lo pagas por una sola y no es algo extraordinario. Entonces nos cocinamos. El supermercado está mucho más accesible. Ya hemos ido tres veces a Suiza y creo que he salido a comer a un restaurante dos veces. El resto nos lo hemos resuelto cocinando o con lo que encontramos en el mercado.
Lo importante es definir desde antes qué va a ser lo más costoso en ese viaje específico y hacer que no todo sea caro al mismo tiempo.
Sus no negociables: escalar para él, historia para ella

MAV: ¿Qué es lo que nunca pueden dejar fuera de un viaje?
GABY Y CAMO: En el caso de Camo, ir a escalar. Le encanta probar diferentes lugares para escalar y ese es un no negociable total. El mío es visitar al menos una zona arqueológica o un museo de algo local y significativo para ese destino. No importa si estoy en Noruega o en Egipto, necesito esa conexión con la historia del lugar. Y hay cosas que hacemos juntos y hay cosas que cada uno hace por su lado. Un viaje no requiere estar los dos pegados las 24 horas. Cada quien necesita su espacio, y eso lo aprendimos muy pronto.
La historia de cómo se conocieron: una pizzería, unos patines y Teotihuacán

MAV: México y Argentina no son precisamente países vecinos. ¿Cómo se conocieron?
GABY Y CAMO: Era 2012 y yo había decidido tomarme un año sabático de la universidad para ahorrar e irme de viaje. Una amiga me consiguió trabajo en una pizzería en un barrio muy turístico de Buenos Aires. En esa época no existía Uber, entonces los deliveries los hacían chicos en patines. El primer día estaba sentada en la barra y escucho que alguien frena con los patines. Me doy vuelta y era Camo. Se pone a hablar conmigo y yo le escucho algo raro en el acento, como que era argentino pero no del todo. Le pregunté si era de Misiones y me dijo que no, que era mexicano.
Yo había estudiado historia de las artes visuales y me había especializado en culturas de Mesoamérica, entonces lo primero que le pregunté fue si conocía Teotihuacán. Él llevaba siete años viviendo en Argentina por trabajo de su papá y también quería regresarse a México. Inicialmente cada uno iba a ir por su lado y nos íbamos a encontrar allá. Después dijimos, ¿y si nos vamos juntos y hacemos el viaje por tierra? Y así se fue dando todo. Nada fue muy idealizado. Conectamos bien, pero no hubo ningún golpe de drama romántico. De hecho, llevábamos casi un año juntos y todavía nos presentábamos como amigos, y toda la gente nos decía, ustedes no son amigos.
Viajar siendo veganos: el reto que nadie cuenta

MAV: ¿Cuál ha sido el viaje más difícil, no por el camino sino por lo que se vive ahí?
GABY Y CAMO: En nuestro caso el reto más común va por el lado de la comida, porque somos veganos. Marruecos fue un ejemplo claro: los primeros días todo estaba delicioso, pero después de una semana de verduras hervidas, el cuerpo pide proteína vegetal y ahí no había mucha. De ahí aprendimos a viajar con barras de proteína o proteína en polvo para poder armar algo en las mañanas.
Argentina, curiosamente, también es un reto enorme. Es un país muy carnívoro y si no comes carne, el acompañamiento se reduce a ensalada de lechuga con tomate y mucha harina. Pan, pastas, pizza. Llega un momento en que necesitas una tortilla de maíz con urgencia. Cuando llegamos a México siempre es eso, lo primero: tacos, porque lo extrañas muchísimo.
México, en cambio, es un país muy amigable para el veganismo. La base de la cocina es el maíz, y eso hace que sea mucho más fácil adaptar platillos. Huitlacoche, hongos, todo ese universo ya existe de por sí en la cocina mexicana.
13 años en México y a punto de naturalizarse
MAV: ¿Cuánto tiempo llevas viviendo en México?
GABY Y CAMO: Desde 2013, así que ya son 13 años. Soy residente permanente y estoy en proceso de hacer el examen para naturalizarme. Camo me dice que por qué no lo hago ya si sé que lo voy a pasar. Hay una página donde puedes practicar porque son diez preguntas de opción múltiple, sobre la constitución, zonas arqueológicas, cultura. Lo que me preocupa son las preguntas de cultura pop, porque una vez me confundí entre el Chavo del 8 y el Chapulín Colorado y dije, no, así no. Quiero sacar diez, no aprobar de panzazo.
El futuro: jubilarse de las redes y diseñar ropa

MAV: ¿Qué proyectos tienen hacia adelante?
GABY Y CAMO: La verdad es que nunca fue nuestra intención vivir de las redes sociales. Antes de la pandemia nos dedicábamos al diseño web y gráfico de manera freelance. Cuando llegó la pandemia y se nos cayeron todos los clientes, empezamos a hacer contenido para entretenernos, y de ahí se fue dando todo. Pero mi intención a futuro es jubilar Plan B Viajero en algún momento y quedarme con Gabypedia, que es donde hablo de historia, porque lo disfruto mucho y no requiere que me mueva de casa. Quiero ser una abuelita contando historias, eso me encantaría.
Y tengo otro proyecto que me interesa mucho retomar: hace años tuve una pequeña marca de ropa, diseñaba y vendía vestidos, y me gustaría volver a eso. A veces compro ropa solo porque es lo que hay, no porque me encante de verdad. Camo, por su parte, tiene en mente algo orientado a ropa de aventura que sea producida de manera socialmente responsable con familias mexicanas. Cada quien con su visión, pero ambos apuntando hacia algo con más raíz.
Su consejo más honesto para quienes quieren viajar y crear contenido
MAV: ¿Qué le dirían a las personas que quieren hacer lo que ustedes hacen?
GABY Y CAMO: Lo primero es separar dos cosas: querer viajar no implica necesariamente dedicarse a las redes sociales. Puedes conseguir un trabajo remoto que te permita estar en cualquier lugar con Internet y eso ya abre muchísimas puertas, sin tener que exponer tu vida públicamente. Tenemos amigos que viajan constantemente y trabajan de manera remota sin estar en redes.
Si lo que quieres es dedicarte a la creación de contenido, hay que entender que ya es un espacio con mucha competencia y que requiere constancia y disciplina reales. Que un video se haga viral no significa que ya llegaste, porque después hay que mantenerse, hay que tener coherencia y construir una comunidad que confíe en ti. Y hay que estar preparado para que mucha gente opine sobre tu vida, porque aunque tú muestres muy poco, van a opinar igual. Eso mentalmente requiere un trabajo interno importante. Una cosa es escuchar críticas constructivas y otra muy distinta es quedarte leyendo el hate una y otra vez. Aprender a distinguir entre los dos es parte del camino.
Platicar con Gaby y Camo fue como escuchar a alguien que ya descifró algo que la mayoría todavía estamos tratando de entender: que la libertad no es no tener raíces, sino elegir muy bien dónde plantarlas. Con 13 años de historia en México, una comunidad construida desde la honestidad y dos proyectos nuevos en el horizonte, Plan B Viajero sigue siendo exactamente lo que prometió desde el principio: el plan bueno, el alternativo, el que de verdad vale la pena. Sigue a Revista MAV para más historias de personas que hacen las cosas con el corazón bien puesto.
Por: Frida Padilla
Editora en Jefe de MAV

