Lo que empezó en pandemia como un espacio para compartir recetas y rutinas de ejercicio se fue convirtiendo en algo mucho más grande: un rincón en internet donde la ciencia del entrenamiento se explica con honestidad, con papers de respaldo y con el tono de alguien que te está contando algo importante porque genuinamente no quiere que tú pases por lo que ella pasó. Esa es Karen Aguilar. Y platicar con ella es exactamente lo que parece desde sus videos: cercano, inteligente y sin ningún filtro.
Karen tiene 25 años, vive en Querétaro, estudia física aplicada, está por inscribirse en biotecnología, tiene patos, lombrices, peces y gatos en casa, hace esculturas de arcilla en su tiempo libre, coloca huertos hidropónicos en escuelas sin cobrar un peso y tiene una comunidad que la sigue porque desde el primer día ha sido exactamente la misma persona dentro y fuera de cámara. La mayoría la conoce como Namfit.

Todo empezó con un sueño que se pospuso
MAV: Platícanos cómo nació Namfit y cómo llegaste a este punto.
KAREN: Como muchos creadores, todo inició en pandemia. Yo tenía el sueño de entrar a la carrera de neurociencias en la UNAM, en Ciudad de México, y cuando llegó la pandemia mi lugar se perdió. Por la incertidumbre del momento mis papás dijeron que no, que me quedaba en Querétaro. Eso me metió en una depresión.
De ahí nació el gusto por diferentes actividades. Empecé con el entrenamiento, con recetas, de hecho por eso se llama Namfit: era de comida rica pero fit, y como no podía poner la ñ, quedó así. También emprendí con cremas de cacahuate, tengo tatuado un cacahuate por eso. Ese emprendimiento también creció mucho en ese momento.
Empecé compartiendo mis recetitas, lo que comía día a día, porque siempre fui alguien con problemas de digestión: colitis nerviosa, síndrome de intestino irritable. Compartí ese proceso y a la gente le empezó a gustar, luego también el entrenamiento y así fue creciendo la comunidad. Realmente no era algo que yo tenía esperado, pero ha sido muy grato todo lo que se ha creado.

MAV: En algún punto quisiste estudiar neurociencias. ¿Llegaste a retomarlo?
KAREN: Sí y no. Mira, me revelé y dije, pues si no me dejan irme a Ciudad de México a estudiar neurociencias, me voy de todas formas. Y me fui a estudiar químico en alimentos en La Salle. Extrañé mucho a mi familia y me regresé a Querétaro.
MAV: ¿Cómo logras equilibrar todo eso con la creación de contenido y el entrenamiento personal?
KAREN: Sin dormir. No, bueno, sí me ha costado. Creo que uno de los principales motores ha sido mi pareja, que ya está en su doctorado. Él me ha ayudado mucho a enfocarme en la parte académica, porque antes yo tenía ese pensamiento de que a lo mejor no era tan necesario, sobre todo después de no haber quedado en neurociencias. Pero con él es distinto. Si tengo problemas estudiando me dice, no te preocupes, hacemos unas carreritas de ecuaciones diferenciales y el que gana no lava los platos. Eso ha sido una motivación muy bonita.
Y la creación de contenido realmente no la veo como trabajo. Se me ocurre una idea, pongo la cámara y ya. No lo he sentido tan demandante.
Los videos que hace para su yo de 15 años

MAV: Tu contenido tiene una línea muy clara: desmentir información falsa con base científica. ¿De dónde viene esa inspiración?
KAREN: La mayoría de esos videos los hago para mí chiquita, no tanto para la gente, aunque obviamente llega a la gente. Cuando tenía 15 años fui modelo. Y aunque estuviera muy delgada, el manager de ese momento me decía que no tenía buena figura, que me faltaba cintura. La cintura es una cuestión genética, no se puede modificar así nomás. Pero me hicieron mil tratamientos para conseguirla, cosas que jamás funcionaron y que me lastimaron el cuerpo, porque eran cosas sin ningún aval científico, basadas solo en el yo siento que funciona.
Eso me generó trastornos alimenticios. Y gran parte de los videos que hago nacen de ese lugar: a mí me hubiera gustado tener esa información antes para no haberme lastimado. Los comparto de forma cómica, como si le estuviera contando a mi hermana o a una amiga, para que no sea tan pesado, algo educativo pero divertido a la vez.
Huertos hidropónicos en escuelas
MAV: Cuéntanos del proyecto que tienes con tu pareja en las escuelas.
KAREN: Es puro amor al arte. Hacemos sistemas hidropónicos, huertos verticales con menor huella hídrica comparados con un huerto tradicional. Los estamos colocando en escuelas de Querétaro para hacer ecoscuelas. Les damos conferencias a los niños, les enseñamos educación ambiental, que aprendan a cultivar sus alimentos desde cero. También instalamos lombricomposteros, apiarios y espirales medicinales.
Es la primera vez que lo cuento públicamente, porque me ha dado miedo compartirlo en redes. A veces cuando un creador dice que está apoyando algo, la gente asume que es por números o por imagen. Y no, o sea, realmente lo hacemos por gusto. He estado esperando a tener los proyectos más completos, ver el cambio en los niños, para entonces compartirlo.
Fuera de cámara: arcilla, patos y una cadena alimenticia en casa

MAV: ¿Qué hace Karen cuando no está creando contenido ni entrenando?
KAREN: Somos personas muy sencillas. Yo soy niña de casa, casi no salgo, me da pánico social. Nos quedamos aquí o hacemos salidas muy relajadas. Me gusta mucho la parte manual, soy bastante artística. Hago esculturas con arcilla. Tengo algunas en el baño que quedaron un poco tétricas, pero las puse ahí para que ayuden con la digestión a los invitados.
También nos gusta mucho leer, tenemos muchos libros. Y tengo toda una cadena alimenticia en casa: lombrices, peces, patos y gatos.
Lo que viene
MAV: ¿Tienes proyectos próximos que puedas contarnos?
KAREN: Tenía pensado un libro de biomecánica. Todavía tengo el índice y las ideas guardadas, pero se pausó porque se dieron otras cosas de trabajo. Me gustaría retomarlo. Sería como mi bebé, dicen que un libro toma nueve meses, igual que un embarazo. También están los artículos de investigación, que tomarán más tiempo. Son los proyectos que tengo más presentes ahorita, aunque todavía están en proceso.
Su consejo: animarse aunque dé miedo
MAV: ¿Qué le dirías a las personas que quieren dedicarse a algo parecido a lo que tú haces?
KAREN: Que se animen. Te hablo desde la confianza pero también desde el miedo, porque ha sido un proceso muy bonito pero lleno de incertidumbre. Te arriesgas a críticas, te arriesgas a fallar. Pero si no lo intentas, ¿qué? ¿Ya tienes el no? ¿Qué va a pasar?
Confío mucho en el potencial de las personas. Somos capaces de hacer mucho más de lo que creemos. Va a ser difícil, eso es seguro. Pero si lo haces desde el corazón y con un propósito que no solo te beneficia a ti sino a los demás, las cosas se van dando. Y si no lo intentas, nunca lo vas a saber.
Karen Aguilar es de esas personas que te hacen entender que la información honesta y bien fundamentada sigue siendo uno de los actos más generosos que alguien puede hacer en internet. Lo que construyó desde la pandemia no fue solo una cuenta de fitness: fue un espacio donde la ciencia se siente cercana, donde el cuerpo se trata con respeto y donde una chica de 25 años con tres carreras, un doctorado en mente y patos en casa te recuerda que ser genuina sigue siendo el mejor algoritmo que existe. Sigue a MAV para más historias de personas que hacen las cosas con el corazón.
Por: Frida Padilla
Editora en Jefe de MAV

