Laura Cortés: El corazón detrás de SOMA, un espacio vital para el arte contemporáneo en México

Hay lugares que no solo hablan de arte, sino que lo respiran, inspiran y replican. SOMA es uno de ellos.
Desde que cruzas su puerta, se siente una energía que combina movimiento, comunidad y esa pasión genuina que nace cuando el arte se entiende como una forma de vida.

Platique con Laura Cortés, directora de SOMA desde el 2019 —fundado en 2009 por artistas— donde se ha convertido en un punto de encuentro fundamental para quienes buscan pensar, crear y compartir desde el arte contemporáneo. En esta charla, Laura me cuenta sobre su camino, los desafíos y la fuerza que mantiene encendido este espacio que ya es parte esencial del pulso cultural en México.


Créditos: SOMA

MAV: ¿Cómo describirías tu día a día como directora de SOMA? ¿Qué implica estar al frente de un espacio tan vivo?

LAURA CORTÉS: Cada día es distinto. SOMA está lleno de movimiento, ideas y gente que llega con nuevas formas de mirar. Mi trabajo tiene que ver con cuidar que todo eso funcione: la parte administrativa, la búsqueda de donativos, las alianzas, pero también con mantener el alma del proyecto. SOMA es una asociación civil sin fines de lucro, y eso significa buscar constantemente cómo sostenernos sin perder nuestra esencia.

Lo más bonito es que, aunque trabajamos mucho desde la gestión, siempre estamos cerca de los artistas. Eso hace que cada día sea impredecible, pero también muy estimulante. Nunca hay rutina, y eso lo agradezco mucho.

MAV: ¿Quiénes forman parte del equipo de SOMA y cómo logran mantener ese equilibrio entre lo artístico y lo operativo?

LAURA: Somos un equipo pequeño, de siete personas. Cada una tiene un rol distinto, pero todas aportan una parte esencial. Por ejemplo, el programa educativo lo coordina Sofía José, junto con un grupo de seis artistas que son nuestros tutores principales. Ellos acompañan de cerca a las y los alumnos, y juntos revisamos constantemente cómo va funcionando el programa.

Además, cada año colaboran con nosotros alrededor de 180 artistas, docentes y especialistas invitados. Esa mezcla de voces mantiene a SOMA vivo, en movimiento. Es un trabajo colectivo, donde todos sumamos para que las ideas puedan materializarse sin perder su esencia.

MAV: ¿Cómo llegaste tú a SOMA y cómo ha cambiado el espacio desde que empezó?

LAURA: Llegué casi por casualidad. Estudié historia del arte y fui a la inauguración de SOMA sin tener muy claro qué era. Me invitaron y pensé que sería una galería. Cuando llegué, era una fiesta enorme llena de gente del arte, y algo me atrapó. Poco después hice mi servicio social aquí y simplemente nunca me fui.

SOMA ha cambiado muchísimo. Al principio era un espacio independiente, más experimental. Con el tiempo, nos hemos profesionalizado, construyendo algo más sólido sin perder el espíritu original. Hoy somos una institución reconocida internacionalmente, pero seguimos siendo un lugar que escucha, que se adapta y que se mueve al ritmo del arte y de las personas que lo hacen posible.

Laura Cortés: El corazón detrás de SOMA - Revista MAV
Créditos: SOMA

MAV: ¿Cuáles dirías que han sido los mayores retos desde que asumiste la dirección?

LAURA: Sin duda, la pandemia fue uno de los más grandes. Antes de que todo estallara, perdimos a Carla Herrera Prats, una de las fundadoras y una figura muy querida. Su partida nos marcó profundamente. Poco después llegó el COVID y todo cambió.

De pronto, todo se volvió incierto: los apoyos se frenaron, la gente tenía miedo, y nosotros tuvimos que preguntarnos si lo que hacíamos seguía teniendo sentido. Pero lo entendimos rápido: SOMA era más necesario que nunca. Logramos no detenernos, no despedir a nadie, y mantener los programas activos, incluso en la virtualidad. Fue un esfuerzo enorme, pero también una prueba de la fuerza colectiva que tenemos.

Hoy miro atrás y pienso que resistir fue una forma de honrar el propósito con el que SOMA nació.

MAV: ¿Qué significó para ti ver que SOMA resistió y siguió siendo un espacio vital?

LAURA: Fue muy conmovedor. En momentos de tanta fragilidad, SOMA se convirtió en un refugio, en un lugar de contención. Mucha gente nos decía que nuestras actividades les daban estructura, sentido, que los ayudaban a no desconectarse del arte. Creo que ahí entendimos el verdadero impacto de lo que hacemos.

No se trata solo de enseñar o de exponer, sino de acompañar. Y eso sigue siendo el corazón de SOMA.

MAV: Háblanos del programa educativo, el corazón del proyecto.

LAURA: El Programa Educativo SOMA, o PES, dura dos años y está pensado para artistas que ya tienen una práctica y buscan profundizarla. Es un programa muy libre, no tiene validez oficial y no la queremos, porque eso nos da autonomía.

Seleccionamos a los artistas por su trabajo, no por sus títulos. Nos interesa su proceso, su curiosidad, su capacidad de cuestionarse. Cada generación tiene su propia currícula, porque la adaptamos a sus intereses. Además, todos los participantes tienen becas que cubren entre el 92% y el 100% del costo. Queremos que puedan dedicarse de lleno a crear, sin preocuparse por lo económico.

El programa termina con una exposición final donde muestran su trabajo. Ellos deciden el título, la museografía, todo. Es un cierre que refleja no solo su crecimiento artístico, sino también personal.

MAV: ¿Cómo se vive ese proceso de la exposición final?

LAURA: Es una etapa muy especial. Empiezan a planearla desde principios de año, trabajando juntos en ideas, presupuestos y producción. Es el resultado de dos años de exploración, de aprendizajes compartidos.

Cada exposición es distinta, pero todas tienen algo en común: la emoción de ver cómo esas ideas que nacieron en el aula cobran vida frente al público. Este año la hicimos en Laguna, y duró dos meses. Verlos presentar su trabajo y apropiarse del espacio siempre es muy emocionante.

Créditos: SOMA

MAV: Sabemos que están en una nueva etapa, con nueva sede. ¿Cómo se sienten con este cambio?

Laura Cortés: Es un momento de renovación. Nos mudamos de San Pedro de los Pinos a San Miguel Chapultepec, y el nuevo espacio tiene algo mágico. Estamos adecuándolo para convertirlo en un lugar que se sienta vivo, abierto, donde la gente pueda encontrarse.

Queremos que sea más que una sede: que sea un punto de reunión para la comunidad artística y para quienes quieren acercarse al arte sin sentir distancia. Muy pronto retomaremos los “Miércoles de SOMA”, nuestro programa público gratuito con charlas, performances y presentaciones. Son encuentros muy libres, sin formalidades, donde las ideas se cruzan y el diálogo fluye.


SOMA sigue escribiendo su historia con la misma energía que la vio nacer: la de un grupo de personas convencidas de que el arte puede transformar, conectar y sostener.

Laura Cortés lo resume con sencillez: “SOMA es un espacio vivo porque lo construimos entre todos”. Y en esa frase se esconde toda la esencia de un proyecto que sigue latiendo fuerte en el corazón del arte contemporáneo mexicano.


Por: Frida Padilla
Editora en Jefe de MAV

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