Martha del Hoyo: ser tú misma es el arte más grande

Antes de que existieran los millones de seguidores, antes de convertirse en la embajadora de Broadway que Monterrey no sabía que necesitaba, Martha del Hoyo ya estaba parada en un escenario diciéndose a sí misma que ahí era donde quería estar.

Hay entrevistas que haces y ya, las disfrutas, aprendes algo y sigues. Y luego hay conversaciones como la de Martha, que cuando terminas te quedas un momento en silencio porque acabas de platicar con alguien que tiene el alma muy bonita, de esas personas que sin querer te recuerdan por qué haces lo que haces.

Regiomontana de corazón, actriz de vocación y creadora de contenido con millones de personas al otro lado de la pantalla, Martha es de esas personas que acumulan mundos sin que ninguno se sienta forzado. El teatro, las redes, la música, los viajes, la espiritualidad: todo coexiste en ella con una naturalidad que no se aprende ni se ensaya. Se vive. Y lo mejor es que lo que ves en sus videos es exactamente lo que te encuentras cuando la conoces: sin capas, sin personaje, sin distancia. Lo que Martha muestra es lo que Martha es, y en un mundo donde todo está tan editado, eso vale muchísimo.

Usa cada video, cada entrevista, cada colaboración para acercar a la gente al arte, para mostrar que detrás de un artista hay una historia de esfuerzo real, para invitarte a que tú también te permitas ocupar un escenario algún día. Con millones de personas escuchándola, esa misión tiene un peso enorme, y ella lo carga con una ligereza que solo se logra cuando haces las cosas de verdad por amor.

Créditos: Martha del Hoyo
Foto: @anaismontfortfotografia

Todo empezó en Kidzania

MAV: Platícanos un poco sobre ti y cómo llegaste al arte.

MARTHA DEL HOYO: Soy de Monterrey y soy una persona muy familiar, muy conectada con mis raíces. El teatro y el arte han llevado mi vida desde siempre. Desde los 12, 13 años dije, puedo hacer teatro, eso existe. Mis referencias eran los musicales, soy súper niña Disney. Desde chiquita fui muy extrovertida y mis papás me dieron un espacio muy seguro para expresarme y ser yo, y creo que eso me ayudó bastante en mi camino artístico.

Mi primera experiencia en el teatro fue en Kidzania. Vi la marquesina falsa de niños y la sentí como un imán: aquí pertenezco. Desde entonces el escenario ha sido siempre mi lugar feliz. Mi primera obra fue Hércules el musical, yo era una niña de pueblo con una sola línea en toda la obra, y para mí eso fue como, guau, soy una estrella. Y así siguió: toda la secundaria hice teatro, toda la prepa, toda la carrera.

Pero en Monterrey no es fácil decir que te vas a dedicar a la actuación. No hay tantas referencias de que sí se puede, y las que hay como que te dicen que es por suerte o por conexiones. En mi familia no había nadie relacionado al arte y mis papás no podían pagar el festival de fin de curso. Entonces, nunca pude imaginarme realmente dedicarme a esto, hasta que lo estaba haciendo.

El camino que nadie le trazó

MAV: ¿Cómo fue el proceso de ir construyendo tu carrera desde cero?

MARTHA: Estudié comunicación, que es lo que estudiamos casi todos los que tenemos algo de expresión creativa, como de qué bueno, algo de ahí quedará. Y sí me encanta mi carrera, creo que la he combinado muy bien con todo lo que hago hoy.

Cuando me gradué, empecé a trabajar para Apple creando y organizando eventos en todo México, cuatro años haciendo eso. Llegó la pandemia y, en lugar de frenarme, me dio la libertad de seguir haciendo teatro. Ya el trabajo me daba tiempo de ir a ensayos en la noche y presentar obras los fines de semana. Fue ahí cuando dije, a lo mejor sí me puedo medio dedicar a esto.

Después los eventos presenciales se volvieron digitales y eso me dio más libertad para empezar a hacer contenido. Empecé porque sí, nunca pensé que fuera a pegar. Y yo así me siento todavía después de cuatro años: todavía no me cae el veinte de que esto es a lo que me dedico, y lo agradezco, porque me mantiene con los pies en la tierra.

Cuando las redes me permitieron vivir, renuncié a Apple, me fui tres meses a Nueva York a estudiar actuación, y ahí fue cuando dije, oh, esto es el mundo del arte, esto es convivir con gente que cree en sí misma. Y cómo yo pasé tantos años de medias sin creer en mí. Ahí también nació una inquietud: despertar la creatividad y el arte en la gente.

Créditos: Martha del Hoyo
Foto: @anaismontfortfotografia

Embajadora de Broadway

MAV: ¿Cómo llegó lo de ser embajadora de Broadway en Monterrey?

MARTHA: Es un sueño que jamás pensé tener. Cuando estaba en la universidad hice una investigación sobre el impacto que Show Center Complex iba a causar al traer Broadway a Monterrey. Yo tenía mucha ilusión de que eso creara un camino no solo para Broadway, sino para el teatro local, que inspirara a la gente a querer apoyar también lo que se hace en su ciudad.

Y se me hizo muy loco que años después ellos me invitaran a ser parte del equipo. Se fue dando muy orgánicamente. Fue como, oye, está El Rey León, ¿puedes venir a la alfombra roja a ser conductora? No tenemos plan. ¿Puedes hacerlo? Ok, vamos a crear el plan juntos.

Lo que hago es, primero, que la gente se entere de lo que viene. Hago contenido, comunico la parte humana de cada producción. Cuando viene una obra menos conocida, como pasó con Hadestown, que es increíble pero no es comercial y poca gente la conoce, yo me voy más allá a compartir el mensaje, la historia, por qué importa verla. El equipo de Show Center me lleva con ellos a ver las obras antes de que lleguen a Monterrey, y al día siguiente hago entrevistas con el elenco. Mi objetivo siempre es que los actores se sientan libres y sean ellos mismos conmigo, porque si tú eres tú y yo soy yo, hablamos mucho mejor. Y sí se abre muy bonito.

Me gusta que la gente humanice a los actores, que entienda que ese artista que ves tan lejos también batalló, también tomó decisiones difíciles, también tuvo miedo. Uno del elenco de El Rey León, a sus 34 años, trabajando como maestro en Hawái, un día decidió que quería cantar. Alguien le dijo que El Rey León estaba buscando actores, fue su primer intento y empezó a hacer giras por todo el mundo. Todo porque a los 35 se permitió querer algo diferente.

Las entrevistas que más la han marcado

MAV: De todas las entrevistas que has hecho, ¿cuáles te han dejado algo especial?

MARTHA: Varias entrevistas con actores de Broadway me han marcado mucho. Una muy especial fue con el elenco de Moulin Rouge. Yo había visto ese musical tres años antes por primera vez y fue un impacto enorme en mi espíritu, de esos que sientes toda la piel chinita por muchos minutos seguidos y dices que estoy agradecida de estar viva y poder contemplar esto. Tres años después pude entrevistar al elenco, y dos de ellos casi lloraron contándome lo que representa ese musical para ellos. Eso me marcó muchísimo.

En general me encanta ver a gente que, cuando estás con ella, no está pensando en lo grande que es. Está presente, contigo, ahí. Por algo han llegado a donde están. Y cuando ves eso en alguien, dices, qué bueno que te vaya bien, porque se nota que lo hacen con buena onda.

MAV: ¿Y hay alguien con quien te mueras de ganas de platicar algún día?

MARTHA: Sin dudarlo: Harry Styles. Lo sigo desde hace diez años y más allá de lo que siento como fan, admiro muchísimo su trabajo y todo lo que representa como ser humano y artista. Me parecería muy interesante entrevistarlo. Y Taylor Swift también, porque tiene una forma de representar sus ideas tan única y tan suya que se me haría muy bonito poder tener esa conversación.

Créditos: Martha del Hoyo
Foto: @anaismontfortfotografia

Equilibrio, crisis existenciales y música en privado

MAV: ¿Cómo equilibras tantas facetas al mismo tiempo?

MARTHA: Con crisis existenciales diarias, literal. Tres veces al día es como, ¿quién soy? ¿Qué estoy haciendo? ¿Voy bien? Toda la gente cercana a mí lo sabe. Creo que nunca he encontrado el balance y ya está bien. Los creativos nunca encontramos la perfección, y eso nos hace creativos. Si te traumas queriendo encontrarla, no pasas por el caminito que te lleva a tu resultado.

Lo que sí intento es tener bien estructuradas mis prioridades. Soy muy familiar y venirme a Ciudad de México me partió el alma. Mi mamá es mi mejor amiga, mi papá es mi guía gigante, mis hermanos, mis amigos. Para mí lo más importante son las relaciones que cuidamos, los momentos en que estuviste para alguien o alguien estuvo para ti. Al final de tus días eso es lo que más vas a recordar.

También hago música, aunque eso lo guardo más para mí. Toco el piano y es algo más terapéutico, me cuesta compartirlo al mundo. Pero es parte del universo artístico que me habita.

Ser figura pública sin perderse así misma

MAV: ¿Cómo vives la parte de ser figura pública con un millón de seguidores?

MARTHA: Me disocio mucho de mí misma, la verdad. Si alguien me pide una foto es como, ah, sí, cierto. No lo tengo todo el tiempo en la cabeza y qué bueno, porque sería agotador estar pensando que hay un millón de personas que saben quién soy.

La parte satisfactoria es saber que mi arte tuvo impacto, que algo que creé resonó con alguien y le hizo mejor el día. Eso es muy bonito. Pero si pones tu valor en lo que las demás personas dicen de ti, en el momento que no hay personas te quedas sin saber quién eres. Entonces trabajo mucho eso. Escribo mucho conmigo misma, tengo una relación muy honesta con mis errores, no me tengo miedo. El teatro y la actuación ayudan mucho en eso: reconocerte a ti primero para darle voz a otro personaje.

Me siento parte de un grupo grande de gente conocida, pero no me siento famosa. Y creo que no me va a caer el veinte. Sigo siendo yo. Tengo más consciencia sobre mis palabras porque el internet todo lo recuerda, pero soy muy yo misma. Mi mamá me dio muy buena educación y siempre estuve tan rodeada de amor que sé llenar mis vacíos con cosas nutritivas. Aunque sí, soy muy adicta al celular. Lo reconozco y lo trabajo.

Créditos: Martha del Hoyo
Foto: @anaismontfortfotografia

Su proceso creativo: todo es un relámpago

MAV: ¿Cómo es tu proceso para crear contenido?

MARTHA: Soy una creadora de contenido espontánea. Lo intenté planear, no puedo. Yo soy de vivir muy en presente y cuando llega una idea es como un relámpago, solo sucede. Grabo, subo, y mientras menos edición, mejor. Uno porque editar es una chinga y dos porque se siente más orgánico.

Grabo mucho todo lo que estoy viviendo, mi forma de ver la vida, situaciones, y después decido cómo contarlo. Tengo mil videos que nunca han salido porque vivo tantas cosas que no me alcanza el tiempo. Voy cambiando mucho de acuerdo a cómo soy yo en ese momento, y me gusta ser congruente. Si hoy ya no estoy en el lugar que comunicaba hace dos años, mi contenido lo refleja. Aunque no funcione en números, es lo que soy.

La gente ve a muchas Marthas, y eso me gusta.

Platicar con Martha del Hoyo es de esas conversaciones que te recuerdan que la autenticidad no es una estrategia, es simplemente el resultado de atreverse a ser una misma en voz alta. Regiomontana que eligió apostarle a lo que ama, artista que construye sus propios caminos cuando no los encuentra, y una persona que tiene muy claro que al final del día lo que importa no son los números sino las conexiones reales. Bienvenida a tu primera portada, Martha. Y feliz cumpleaños.


Por: Frida Padilla
Editora en Jefe de MAV

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