Nacho Tahhan: actuar no es construir otro, es expandir lo que ya eres

Hay actores que llegan a México buscando fama. Y hay actores que llegan buscando algo más difícil de nombrar: más espacio. Más dimensión. La posibilidad de vivir, por un rato, fuera de los bordes que la realidad cotidiana le pone a cualquier cuerpo. Nacho Tahhan pertenece al segundo grupo, y eso se nota en cada cosa que dice.

Nacido en Santiago del Estero, Argentina, Nacho Tahhan es psicólogo, productor, músico y actor de teatro, cine y televisión. Lleva once años viviendo en México, construyendo una carrera que va de series como El Club y Caer en tentación en Netflix hasta musicales como Cabaret en el Teatro de los Insurgentes y el fenómeno teatral que es Siete Veces Adiós, donde el público llega a saberse los diálogos de memoria y a cantar las canciones antes de que él las diga.

Pero lo que más define a Nacho Tahhan no es ninguno de esos proyectos por separado. Es la manera en que piensa lo que hace. Para él, actuar no es ponerse una máscara ni construir un ser alternativo. Es plantar una semilla y ver cómo crece. Soltar el cuerpo a las circunstancias y dejar que tome la forma que tenga que tomar. En sus propias palabras, expandir los límites de la experiencia vital, esa dimensión que la vida ordinaria no siempre te permite habitar.

Ahora está de regreso con Ego, la obra metateatral que montó junto a su socio y amigo Jerónimo Espeche y el Gimnasio de Actores, y con Siete Veces Adiós, el musical que protagoniza junto a Zuria Vega y al que regresa tres años después siendo, como él mismo dice, otra persona. En esta plática con Revista MAV, Nacho habla de todo eso con la honestidad y la profundidad que caracterizan a alguien que lleva más de dos décadas pensando muy en serio por qué hace lo que hace.

Nacho Tahhan: actuar no es construir otro, es expandir lo que ya eres - entrevista para Revista MAV
Créditos: ecotalentmx

De Santiago del Estero a la Ciudad de México: el salto que lo cambió todo

MAV: ¿Cómo llegaste a la actuación y cómo terminaste viviendo en México?

Nacho Tahhan: Soy de Santiago de Estero, una provincia al noreste de Argentina, una ciudad relativamente pequeña donde la gente se conoce. Esa crianza me dio una forma de ver el mundo muy particular.

Sobre la actuación, con el tiempo me voy dando cuenta de que las razones por las que la elegí no cambian exactamente, sino que se van profundizando. Hoy sostengo más fuertemente la idea de que hay algo en mí que busca constantemente un espacio más grato de habitar que el del día a día. La actuación me permite expandir los límites de mi experiencia vital, ser en contacto con una dimensión distinta de lo que implica vivir. No es ser otra persona, es una extensión de mí mismo.

Llegué a México porque aquí podía vivir cien por ciento de actuar, algo que en Argentina no era posible sin combinar muchas otras cosas. Y además descubrí muy pronto el enorme privilegio estructural del que parto: ser argentino, blanco, de ojos claros, me abrió puertas en la publicidad mexicana que en mi país no existían, simplemente porque la industria aquí es infinitamente más grande. Once años después, sigo aquí. Fue un enorme proceso de descubrimiento y de tantear otras perspectivas.

Lo que la actuación le enseñó que la vida sola no enseña

MAV: ¿Cómo es tu proceso para construir un personaje?

Nacho Tahhan: Uso el concepto «personaje» por no tener nada mejor a la mano, pero pienso más en estos bichos que se le arman a uno dadas circunstancias específicas. Vos no sos igual con tu mamá que con tu mejor amiga, ni igual con alguien que te cae mal que con alguien que te encanta. Todas esas circunstancias hacen que lo que sos tome una forma distinta. Para un abogado, entender cómo se organiza su cuerpo frente a alguien que no le cae bien no es material de trabajo. Para mí, sí. Cómo funciona la dimensión afectiva del cuerpo, cómo se organizan los gestos, cómo uno sostiene cordialidad donde hay tensión: eso es materia prima.

La música también es fundamental: tonos emocionales, canciones que producen movimientos en el cuerpo, que expanden la experiencia. Pienso metafóricamente en una semilla: uno la planta, sabe que hay un árbol ahí, pero no sabe cuántas ramas tendrá, si dará fruto, en qué dirección crecerá. Esa es la noción más cercana a lo que hago cuando trabajo. Por supuesto, bajo las lógicas de producción industrial no siempre hay tiempo para que el árbol crezca, y muchas cosas se resuelven por oficio. Pero en principio, es así.

MAV: ¿Hay algún personaje que te haya marcado especialmente?

Nacho Tahhan: Todos. La expansión en el cuerpo no es gratuita. Por trabajo me ha tocado explorar cosas que fuera del set no exploraría, y eso siempre reporta información. Lo que no puedo hacer es negar esa expansión. Actúas para aprender a vivir, no tanto vives para aprender a actuar. Aunque las dos cosas suceden, aprendes mucho más de lo que actúas que de lo que simplemente vives.

Nacho Tahhan: actuar no es construir otro, es expandir lo que ya eres - entrevista para Revista MAV
Créditos: ecotalentmx

Ego: la obra que nació entre amigos

MAV: ¿Cómo llegó Ego a tu vida?

Nacho Tahhan: Ego llegó a través de Jerónimo Espeche, uno de mis mejores amigos y mi socio. Me la venía mostrando desde hace cuatro años, insistiendo en que teníamos que hacerla. Después apareció el Gimnasio de Actores, un espacio de entrenamiento que yo vengo construyendo desde que llegué a México, literalmente desde los dos meses de haber llegado. Cuando la dinámica del Gimnasio se encontró con la obra, algo hizo que Ego se volviera realmente tentadora para mí.

Lo que me parece hermoso de este proyecto es que no está hecho bajo los esquemas de producción tradicional. Con muy poco financiamiento podemos funcionar, y es una obra que vive casi enteramente de lo vincular, de lo que pasa entre los cuerpos en escena. Hay una diferencia enorme entre obras que viven de eso y obras que lo usan como medio para otra cosa. En nuestro caso, eso es prácticamente todo. Y el resultado habla por sí solo: ya nos ofrecieron financiarla, llevarla a distintos lados, y ahora somos nosotros quienes decidimos qué se nos antoja.

Siete Veces Adiós: volver siendo otro

MAV: ¿Cómo es regresar a Siete Veces Adiós tres años después?

Nacho Tahhan: Es un regalo. Trabajar con Zuria, que a esta altura ya es una amiga, una hermana, entrar a ese espacio y verla construir de nuevo, encontrarnos desde esa dimensión alternativa de la existencia, esa expansión que da el teatro, es increíble. Hay momentos en la vida donde tres años no significan nada y otros donde tres años son un montón. En este caso particular, son mucho tiempo, porque han pasado muchas cosas. Entonces, ni la obra es la misma, ni el actor, ni la actriz, ni el tiempo. Vamos a ver con qué nos encontramos, y eso me entusiasma profundamente.

MAV: Cuando retomas una obra que ya interpretaste, ¿cómo te acercas a ella sin repetirte?

Nacho Tahhan: No es un nuevo toque, es una fuga. Pensalo así: uno es un líquido único y singular que, por las dinámicas de lo social, está un poco constreñido a ser lo que es. Entonces, los personajes son fugas de ese cuerpo que en este momento es de cierta manera y que, sucumbiendo a lo que el texto le propone, a lo que el director le pide, a lo que el compañero le devuelve, toma la forma que es. No vas a imponer una forma: el material vivo del escenario te va haciendo. En escena se notan las ideas, se nota lo que uno puja. Y la clave es entregar, soltar, saltar y ver a qué lugar te lleva todo eso. No tanto qué harás con eso, sino qué hará eso contigo.

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Créditos: ecotalentmx

Las estrellas son humanas

MAV: ¿Cómo vives la parte pública de ser figura reconocida?

Nacho Tahhan: La metáfora de las estrellas me parece muy ilustrativa: uno no puede tocarlas, y lo que ves de una estrella ya no existe, solo te llega la luz de lo que fue. Eso es exactamente lo que el mercado ha hecho con quienes actuamos. Necesitan esa distancia que produce idealización, porque la idealización crece en función de la distancia: cuanto más lejos está la figura de admiración, más proyecta uno sobre ella y más la idealiza. Es una dinámica que genera visibilidad y crecimiento, pero que también es bastante hostil para el artista.

Lo cierto es que nadie que conozcas de esta industria es distinto a tu vecino. Absolutamente nadie. Todos comen, se angustian, a veces no llegan a fin de mes aunque tengan mucho dinero, atraviesan los mismos quilombos de vivir. Tengo una amiga que trabajó con Brad Pitt y me dijo: el tipo tiene olor a chivo y hoyitos en la cara. Le dije, ¿en serio? Sí, es un bombón, pero se acerca y huele a chivo. Es un ser humano, tiene glándulas sudoríparas. Por supuesto que está inserto en una dinámica financiera muy superior, pero no hay una distancia real. El problema viene cuando la gente cree que porque alguien es figura pública puede ser interpelado en cualquier circunstancia. Ahí hay un error de concepción que conviene aclarar.

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Créditos: ecotalentmx

El consejo de quien lleva 21 años en esto

MAV: ¿Qué le dirías a alguien que quiere dedicarse a la actuación?

Nacho Tahhan: Que no lo piense como negocio a priori, porque la va a pasar mal. Es una industria muy hostil, aunque sea hermosa y maravillosa cuando funciona. La pregunta fundamental es: ¿quieres ser famoso o quieres actuar? Son dos cosas distintas. Si logras que convivan, perfecto. Pero hay que ser muy honesto con esa pregunta desde el principio, porque eso va a marcar toda la estrategia.

Y un consejo concreto: romper rápidamente el mito de que eres especial. Por más aplausos que recibas, por más elogios, romper ese mito. Uno no es ni bueno ni malo como actor, simplemente es. Y es tan bueno como abierto, comprensivo y presente pueda ser. Nunca te olvides por qué empezaste a hacer esto. Eso es lo que va a sostenerte cuando las cosas no funcionen al ritmo que quisieras, que es la mayor parte del tiempo. Yo llevo 21 años haciendo esto y aprendí que hay cosas que tengo que hacer por gusto, porque si no me muero. Ese es el único criterio que de verdad no falla.

Nacho Tahhan lleva once años construyendo en México una carrera que muy pocos extranjeros logran: una que vive con igual solidez en el teatro independiente, el musical de gran formato y las series de plataforma. Con Ego en cartelera junto al Gimnasio de Actores y Siete Veces Adiós de regreso junto a Zuria Vega, este actor y productor argentino sigue expandiendo los límites de lo que su cuerpo y su oficio pueden explorar. Sigue a Revista MAV para más historias del entretenimiento latinoamericano que inspiran, conectan y trascienden.


Por: Frida Padilla
Editora en Jefe de MAV

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