Rocío Guzmán: La Actriz que Encontró su Destino en la Cineteca

A los 18 años, Rocío Guzmán dejó Moroleón, Guanajuato con una certeza en el corazón: quería dedicarse a algo artístico. Pensaba que sería la música. Tenía todo planeado, o eso creía. Pero la Ciudad de México tenía otros planes para ella, planes que se revelarían entre las butacas de la Cineteca Nacional, donde una película llamada «Nudo Mixteco» de Ángeles Cruz cambiaría el rumbo de su vida para siempre.

Rocío Guzmán: La Actriz que Encontró su Destino en la Cineteca - Entrevista en Revista MAV
Créditos: Rocío Guzmán

Cuando vio a Aída López en esa pantalla, algo se expandió dentro de su pecho. No era solo admiración, era reconocimiento. Era esa voz interior que grita «esto es lo tuyo» cuando finalmente encuentras tu lugar en el mundo. Y en una de esas coincidencias que parecen demasiado perfectas para ser casualidad, cuando decidió buscar clases de ballet, terminó en un lugar donde Aída López impartía clases de actuación. «Esto está muy puesto», pensó. Y tenía razón.

Hoy, a sus 22 años, Rocío es una de las actrices emergentes más prometedoras del cine mexicano. Completamente autodidacta en su formación después de ese primer año de escuela, ha construido su carrera a base de cortometrajes estudiantiles, perseverancia y una capacidad de introspección poco común para su edad. Ha protagonizado largometrajes, ha descubierto sus debilidades frente a la cámara y las ha convertido en fortalezas, ha aprendido que el miedo no es el enemigo sino el combustible.


El Descubrimiento: De la Música al Cine por Destino

Créditos: Rocío Guzmán

MAV: Cuéntanos cómo fue que decidiste dedicarte a la actuación.

ROCÍO: Tengo 22 años y soy de Moroleón, Guanajuato. Me mudé a la ciudad cuando tenía 18 años. Siempre supe que quería dedicarme a algo artístico, pensaba que sería música, pero había algo que no terminaba de convencerme.

Cuando llegué a la ciudad comencé a ir mucho a la Cineteca y me mantenía grabando comerciales. Esas idas a la Cineteca me cambiaron porque empecé a tener reflexiones muy profundas sobre mí misma, sobre mi papel en la sociedad y sobre mi propia existencia.

Recuerdo «Nudo Mixteco» de Ángeles Cruz, interpretada por Aída López. Cuando vi esa película quedé muy maravillada. Habría deseado que mi abuela la hubiera visto en su juventud. Ahí nació en mí la curiosidad de hacer algo en el cine.

Buscando clases de ballet, di con un lugar donde daban clases de actuación y resulta que Aída López impartía clases. Dije «esto está muy puesto». Me gustó mucho, pero no logré terminar ese año porque las escuelas son caras y necesito trabajar para mantenerme, soy completamente independiente. Continué con cursos de cine, haciendo cortometrajes, buscando estar en set lo más posible.

El Sueño que Eligió Soltar: De Bióloga a Actriz

MAV: ¿Cómo fue ese proceso de dejar atrás la música?

ROCÍO: Decidir dedicarme a la actuación implicó abandonar un sueño que tenía de muy pequeña, que era estudiar música. Pero logré llevar ese duelo bien porque no me aferré.

Cuando estaba en la prepa, un día soñé que era una bióloga exitosa dedicada a la epigenética. Pero me soñé muy triste. Rodeada de todo ese éxito me soñé muy, muy triste. Pocas veces había sentido un sueño tan vívido.

Me desperté y dije «tengo que estudiar algo de arte». Cuando me mudé a la ciudad decidí abrirme a lo que Ciudad de México podía darme. He aprendido que lo mejor que se me ha dado ha sido cuando no me aferro a las cosas, cuando las suelto y simplemente escucho lo que la vida me está diciendo.

Los Primeros Pasos: Del Beat al Largometraje

MAV: ¿Cómo fue tu primer personaje cuando ya estabas en la ciudad?

ROCÍO: Lo primero que logré fueron dos beats (personajes de una escena), uno en una película y otro en una serie. Los primeros personajes que me retaron fueron un cortometraje que me costó mucho, y el primer personaje secundario constante en una película.

Los cortometrajes son los mejores maestros. Te brindan tranquilidad cuando estás empezando. Un cortometraje te puede calmar un poco las aguas.

Cuando estaba haciendo esa película, admiraba mucho a mis compañeros actores. Los veía desenvolverse frente a la cámara y era como «quiero ser como ellos». Me di cuenta de que tenía un largo camino por recorrer, pero me sentí muy afortunada porque ya estaba ahí.

Tuve una película que fue mi primer rol protagónico donde aprendí todo de actuar y construir un personaje. Me di cuenta que para actuar en una película tenía que entender mucho a la cámara y al set, porque el ritmo te modifica un montón.

El Proceso Creativo: Preguntas, Escritura e Intuición

MAV: ¿Cómo preparas tus personajes?

ROCÍO: Me hago muchas preguntas. Escribo muchísimo y a veces me es más fácil encontrar a los personajes a través de la escritura. Esas preguntas me van diciendo cosas de su carácter, pensamientos, gustos. Si el guion me dice cosas sobre sus padres, busco crearme memorias, imaginar cómo fue su infancia para entender sus acciones del presente.

Me enfoco mucho en la historia antes del guion. Busco crear recuerdos, los escribo, hago improvisaciones en mi cuarto para aterrizar esos pensamientos en mi sensación física.

He aprendido que lo mejor es dejarme sentir el miedo que me da un proyecto y utilizar ese miedo para aportar riqueza a mi personaje. Con «Chicas Tristes» me di cuenta que el personaje va a existir a partir de mí, de mi cuerpo, mi mente, mi voz, mis sentimientos. Entender eso me dio mucha tranquilidad y me ayuda a crear sin miedo al error.

La Inspiración: Libros, Música y la Experiencia Humana

MAV: ¿De dónde viene tu inspiración?

ROCÍO: Creo que son los libros. Lo que más me gusta de actuar es contar historias. Desde muy pequeña he sido apasionada de las historias. Mientras más libros tengo en mi cabeza, más historias diferentes hay dentro de mí que me pueden dar algo para el personaje.

El arte nace de lo humano, para mí. Las conversaciones con los demás también son un gran referente. La naturaleza es un gran inspirador porque pienso mucho cuando la observo: cómo reaccionan al viento, al agua, cómo me cambia que sea un día soleado o que el frío sea gélido.

La música también es increíble. Siempre trato de encontrar qué música escuchan mis personajes porque me ayuda a ir encontrando su personalidad. He encontrado mucha valentía en los libros, mucha fuerza y sentido de pertenencia.

Los Personajes que Transforman: Empatía y Reflexión

MAV: ¿Qué personajes te han marcado? ¿Cuáles han sido los mayores retos?

ROCÍO: Mis tres últimos personajes me cambiaron por completo. Uno me hizo alcanzar un nivel de conciencia distinto sobre mis privilegios, sobre lo afortunada que soy, sobre la fuerza de voluntad. Es imposible que vuelva a ser la misma después de todo lo que viví en ese rodaje.

«Chicas Tristes» creció mi empatía y sensibilidad. Reflexioné mucho sobre el ser compañía, qué implica estar ahí para una persona cuando está triste. Me di cuenta de lo complicado que es. Reflexioné que nadie nos enseña a ser compañía y que todos hacemos lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos.

Reflexioné sobre lo importante que es que veamos con cuidado y seriedad las dolencias de los adolescentes. Solo porque una persona es capaz de sentir, eso hace que sus emociones y sentimientos sean válidos.

Mi último personaje me hizo reflexionar sobre las madres, sobre lo difícil que es la maternidad. Todos me han conectado más con la empatía. Me siento otra persona muy distinta.

Rocío Detrás de Cámaras: Contradicciones que Abraza

MAV: ¿Cómo eres detrás de cámaras?

ROCÍO: Soy el punto medio entre introvertida y extrovertida. A veces me ponen muy nerviosa las personas. Me da mucho miedo equivocarme. Es una contradicción: me dedico a actuar y temo ser vista, me provoca ansiedad. Pero también soy tranquila, alegre, muy reflexiva.

Disfruto mucho estar con mis amigos y también la soledad. Soy centrada pero también dispersa. Soy una persona que está descubriendo su adultez temprana. Siempre me pregunto «¿esto realmente me gusta o lo aprendí en la infancia?».

Estoy abrazando las múltiples contradicciones que soy: dispersa pero enfocada, introvertida pero extrovertida, alegre pero triste. Me siento orgullosa de la persona que soy y me gusta quién soy. Incluso con mis cosas no tan buenas, son parte de mí.

Proyectos Actuales y Futuros: Historias que Conectan con lo Humano

MAV: ¿En qué proyectos estás y qué te gustaría hacer en el futuro?

ROCÍO: Terminé una película en diciembre que me emociona mucho. Estoy en proceso de casting para otros personajes, pero es momento de descansar un poco.

Cuando empecé a actuar encontré un sentido de existencia muy grande de por qué mi cuerpo está aquí. Era una duda existencial que tenía. Los próximos personajes quiero que conecten con un lado muy humano. Quiero seguir contando historias que te hagan reflexionar sobre quién eres, sobre tu papel en la sociedad, sobre tu propia experiencia de vida. Que te recuerden que estás vivo.

Actuar me parece muy íntimo y quiero conservar esa intimidad.

Consejos Para Aspirantes: Hacer las Cosas Con Miedo

MAV: ¿Qué consejo le darías a quienes quieren dedicarse a la actuación?

ROCÍO: Hagan las cosas con miedo. El miedo es paralizante, pero atrévanse. Si hay algo en su interior que se siente como una llama ardiente, no apaguen ese fuego, escúchenlo.

Más que buscar el resultado, atreverse a explorar el proceso, a explorar la incomodidad, el error. Háganse amigos del rechazo. Sean muy fuertes y persistentes.

El proceso es donde más aprendes. Buscar esta profesión te enseña mucho a sobrevivir. Aviéntense al proceso. Si tienen miedo, no importa. Háganlo. No apaguen el fuego de su interior.

Rocío Guzmán representa una nueva generación de actrices mexicanas que construyen sus carreras desde la autenticidad, la reflexión profunda y el trabajo incansable. A sus 22 años, completamente independiente, ha encontrado en el cine no solo una profesión sino una razón de ser. Con «Chicas Tristes» y múltiples proyectos que la han transformado, esta joven de Guanajuato demuestra que cuando encuentras tu llama interior, lo único que tienes que hacer es no apagarla, aunque tengas miedo. Sigue a Revista MAV para más historias de artistas que están redefiniendo el cine mexicano.


Por: Frida Padilla
Editora en Jefe de MAV

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