Sam Acuña: gastronomía, Netflix, un podcast que nació del corazón

Sam Acuña llegó a la actuación sin haberla planeado. Llegó estudiando gastronomía, trabajando en un restaurante y queriendo irse a Barcelona a hacer una maestría de periodismo gastronómico. Llegó porque su mamá le dijo que para juntar dinero podía hacer comerciales, y porque en uno de esos comerciales, grabado con J Balvin en Medellín, encontró una chispa que no había sentido antes y renunció al restaurante esa misma semana.

De eso hace ya varios años. Hoy tiene Control Z, Rosario Tijeras y una película de terror en el haber, un podcast que fundó con su prima desde el corazón, proyectos que esperan fecha de estreno y una certeza que le tomó tiempo llegar pero que ya siente muy clara: la rueda de su carrera se está empezando a mover hacia adelante. Y eso, dice ella con una honestidad que se agradece, es emocionante. Agosto es su mes en MAV. Y esta es su historia.

Sam Acuña
Foto: @ecotalentmx

De la gastronomía a un comercial con J Balvin

MAV: ¿Cómo llegaste a la actuación?

SAM: Yo estudié gastronomía en el Claustro de Sor Juana, terminé la carrera, soy licenciada en gastronomía. Llegué a la actuación de forma formal hace como siete u ocho años, porque estaba trabajando en un restaurante y quería irme a Barcelona a hacer una maestría de periodismo gastronómico. Mi mamá me dijo que para juntar dinero hiciera comerciales. Yo nunca había hecho comerciales ni nada, pero empecé y me fue muy bien y me empezó a gustar.

En uno de esos comerciales conocí a quien hoy es mi manager, con ella llevo siete años. Ella me empezó a mandar a cursos, talleres y castings desde el primer día. Dentro de un año me quedé en Control Z, que fue el primer proyecto que grabé ya formalmente como actriz.

Pero también siento que la actuación estaba desde antes, solo que yo no sabía que era una carrera. En secundaria, en prepa estuve en taller de teatro. En la universidad de gastronomía el servicio social lo podías hacer con el coro de la escuela y yo me metí al coro. Como que la parte artística siempre estuvo, pero yo nunca tuve a alguien que me guiara por ahí. No tenía familia ni amigos que se dedicaran al medio. Yo era de las que decían que si te dedicabas al teatro te morías de hambre. Y por eso estudié gastronomía. Pero no me arrepiento, llegué justo en el momento que tenía que llegar.

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MAV: ¿Y la gastronomía? ¿La ejerces todavía?

SAM: La verdad es que acabé odiándola un poco, aunque hoy ya hice las paces. Nunca fue algo que yo sentí que quería hacer, fue algo que se presentó y fue como, me gusta cocinar, pues démosle. Y cuando trabajé en restaurantes me di cuenta de que es muy matado, muy poco pagado, y en ese tiempo las cocinas estaban llenas de hombres y como mujer el ambiente a veces era complicado. Además del comercial con J Balvin, que me grabaron en Medellín y en Monterrey y me llevaron a un concierto suyo, yo dije, qué es esta locura, regresé y renuncié.

Hoy cocino en casa y me encanta, es meditativo. Pero hacer algo de restaurante profesional, por ahorita no. Aunque me encantaría en algún momento fusionar las dos cosas. Vi Cola de agua para chocolate y pensé, si me quedara en algo así podría ser una gran fusión de lo que fue la gastronomía para mí. Una serie donde las dos cosas convivan. No sé, lo tengo como una ilusión guardada.

Alex, Rosario y todo lo que hay en medio

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MAV: De todos los personajes que has interpretado, ¿cuáles te han marcado?

SAM: Todos tienen algo diferente, no podría quedarme con uno solo. Pero si los pongo en orden de lo que me han dejado:

Control Z, por supuesto. Hoy veo a Alex y entiendo que era muy novata. No le daba historia al personaje, solo me aprendía el texto e interpretaba como pensaba que tenía que interpretar. Hoy soy otra actriz y lo veo claro. Pero Alex siempre va a tener un cariño enorme en mí porque fue mi entrada a un mundo que no conocía para nada.

Después hice una serie para Disney donde me cortaron el pelo muy corto, casi rapado, y eso también fue un enfrentamiento personal. ¿Qué tanto eres capaz de cambiarte físicamente para darle voz a un personaje? Fue duro, porque uno es vanidoso. Hoy lo haría sin pensarlo dos veces, pero en ese momento también fue justo cuando me quedé casi dos años sin trabajo, mientras el pelo crecía y yo no encajaba en muchos perfiles. Fueron dos años duros. Me quedaba en cero castings. Ya estaba como de, ya tengo que regresar a la cocina, seguro Control Z fue un golpe de suerte y ya está.

Luego llegó Colisión, que es para HBO y todavía no ha salido, y una película de terror que espero que salga este año y que me encantó cuando la vi. Esos dos proyectos fueron el apapacho que necesitaba para seguir creyendo. Como que el universo dijera, aquí estás, calma, pero sí vas por ahí.

Y Rosario Tijeras ha sido el antes y el después más claro. Se graba rapidísimo, dieciocho escenas al día, quince horas. Venía de la película de terror donde todo era lento, diez tomas de cada escena, dos escenas al día. Y de repente Rosario con ese ritmo. Ahí encontré herramientas que me funcionan a mí, métodos propios para llegar más rápido a lo que necesito sin que se vea sobreactuado. Y aprendí a escuchar de verdad a mi compañero, a estar presente, a improvisar cuando el guion cambia en el momento. Siento que soy una actriz más preparada que cuando empecé. Me falta mucho, pero sí lo siento.

El trabajo de mesa: cómo construye a sus personajes

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MAV: ¿Cómo es tu proceso creativo cuando preparas un personaje?

SAM: Algo que no hacía en Control Z y que fue cambiando con los proyectos que vinieron es el trabajo de mesa. Me lo enseñó Luis Curiel en Control Z, él me contaba lo que hacía con sus personajes y yo decía, ¿el trabajo de mesa qué es eso? No tenía ni idea.

Después en Disney tuvimos un coach que nos llevó a trabajar los personajes desde cero, y ahí aprendí que la música me conecta de una manera increíble. Hoy sin mi música no puedo. Tengo playlists en Spotify para cada personaje, y no es la misma Rubí en todas las temporadas. Una Rubí en la cuarta temporada escucha diferente música que en la primera. Dependiendo de lo que le está pasando al personaje, cambio las canciones.

Y algo que también empecé a hacer es crearle toda una historia al personaje que ustedes nunca van a ver. Si hay una relación romántica, yo escribo cuándo fue la primera vez que se conocieron, qué sintió en el estómago, a qué olía esa persona, si se besaron la primera vez que se vieron, qué se dijeron. Todo eso para darle peso a lo que ya muestro en pantalla. Porque ustedes llegan cuando ya son novios, pero siempre hay un inicio de algo. Cuando hago esa historia, conecto más rápido. Si necesito una escena de pérdida, ya tengo frescas todas esas memorias inventadas y me dan el feeling real.

La vida misma también entra. Mis vivencias, mis dolores, lo que me cuentan mis amigos, lo que me pasa en la calle. A veces cuando estoy pasando por algo difícil me observo como desde afuera y pienso, así se siente esto. ¿Dónde me duele? Esto lo puedo usar. Es raro, pero así funciono.

Charlas con confianza: el podcast que nació de una necesidad

MAV: ¿Cómo surge tu podcast?

SAM: Lo hago con mi prima y surgió porque las dos platicamos mucho de la vida, de procesos. Ella ha tenido procesos de depresión y ataques de pánico. Yo de mucha ansiedad. Las dos hemos pasado mucho por terapia y por cosas holísticas. Y siempre que nos sentábamos a platicar fluía todo, teorías, cosas de la vida, y en algún momento dijimos, ¿y si lo externamos?

Siempre decimos que nació del corazón para el corazón, porque no nació con ningún fin más que poder hablar y sacarlo afuera. Algo que me gusta tanto de la actuación como de las charlas es darle al otro un lugar donde se vea y diga, ok, no estoy tan sola en este proceso. En un mundo donde supuestamente estamos tan conectados en redes, menos conectados estamos de verdad. Y hay personas que me escriben pasándola muy mal. Entonces charlas nació un poco de eso también.

No lo soltamos aunque a veces la vida nos tiene muy ocupadas, porque es una necesidad. Actuar y hablar son necesidades mías para sanar. Si no hago esto, me cuesta mucho trabajo sacar lo que me pasa. Siempre termina sanando algo dentro de mí. Entonces se vuelve imprescindible.

Sam fuera de cámara: el mar, su gente y aprender a no tener prisa

Sam Acuña
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MAV: ¿Qué hace Sam cuando no está actuando ni grabando el podcast?

SAM: Me gusta mucho estar con mi gente. Mi mamá vive en Estados Unidos, mi mejor amiga en Nueva York, otra amiga en Guadalajara. Mucha gente se ha ido y yo me quedo. Entonces una de mis grandes motivaciones de trabajar y ahorrar es tener la libertad de poder visitarlos cuando quiera, sin pedirle permiso a nadie ni cuadrar nada con ninguna oficina.

Me gusta viajar, me gusta ir al mar, me encantaría en algún momento poder vivir cerca del mar. Me gusta el cine, estar con mi pareja, conocer restaurantes, dibujar que es algo que retomé hace poco. Hacer yoga, ir a temazcales, cosas holísticas que me conectan con mí misma. Me gusta ir a conciertos pero ya muy específicos, si voy es porque de verdad me gusta ese grupo. Y algo que descubrí más recientemente es que me gusta ver fútbol, fútbol americano, béisbol, aunque no entienda bien el béisbol, pero la paso increíble.

Y algo que estoy aprendiendo es a darme espacios para no hacer nada sin sentirme culpable. Esta semana me pregunté a dónde voy tan rápido. Y me di cuenta de que mi vida es bastante agradable hoy. Entonces, disfrutar lo básico del día a día sin ese rush constante de y qué más, y ahora qué más, y a dónde llegamos. Eso también es una práctica.

Lo que se viene

MAV: ¿Qué proyectos tienes en mente o qué te gustaría hacer?

SAM: Siento que todavía estoy en mi inicio. Me falta mucho por hacer. Me encantaría hacer comedia, del tipo de La Oficina, esa comedia que es muy creativa y muy de improvisar. Creo que no he desarrollado ese lado y me llama mucho.

Me encantaría hacer teatro, pero lo tengo ubicado como algo que quiero que llegue cuando esté más estable económicamente, para poder hacerlo desde el goce puro sin preocuparme por lo que me pagan.

Me gustaría hacer personajes de época o de personas que realmente existieron. Leerlo, investigarlo, y desde ahí construir. Y me gustaría hacer más cine, cine de esos que te apapacha, que sales del cine con algo, revolucionada, pensando, más conectada contigo. Quiero seguir haciendo terror también. Y también proyectos que sean nada más para que la gente goce y la pase bien sin pensar tanto, porque eso también hace falta.

MAV: ¿Qué le dirías a la Sam que empezó en Control Z?

SAM: Que es el inicio. Que no se apresure. Que no se la crea. Esto está muy padre, pero que no se la crea. Y que el camino es el correcto. Que por donde va está bien y que va a estar bien.

Su consejo para quien quiere dedicarse a la actuación

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MAV: ¿Qué le dirías a alguien que quiere dedicarse a esto?

SAM: Que sí es importante prepararse. No necesariamente estudiar la carrera completa, pero sí empaparte del medio, de lo que es actuar, de estar frente a una cámara. Toma talleres, métete a cursos, y si puedes irte a estudiar a otro lado, hazlo.

Y también entender que esta no es una carrera para hacerse famoso, eso es solo una consecuencia. Es una carrera de mucho sacrificio personal, de mucha resiliencia, de mucha paciencia. Y si no estás dispuesto a conocerte e indagar en tus lugares más oscuros, quizás no es la carrera que buscas, porque sí o sí te lleva a observarte a ti mismo. Y a veces eso no es tan cómodo.

Cuando se pone difícil, se pone bien difícil. Y la incertidumbre constante no es para todos. Así que hay que preguntarse por qué quiero hacer esto y qué me causa hacerlo. Esa respuesta es la que te va a sostener cuando las cosas estén cañón.

Hablar con Sam es entender que las carreras más honestas son las que no siguen un plan. La suya empezó en una cocina, pasó por un comercial en Medellín, vivió dos años de silencio que le costaron y encontró en Rosario Tijeras un punto de inflexión que la dejó siendo otra actriz. Hoy la rueda se está moviendo, ella lo siente y lo dice sin pose. Agosto es su mes, y todo lo que viene es suyo. Sigue a Revista MAV para más historias de personas que hacen las cosas con el corazón.


Por: Frida Padilla
Editora en Jefe de MAV

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